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Los líderes de la Unión Europea cerraron el jueves en Bruselas su cumbre semestral con un doble mensaje hacia Moscú: más presión económica y, en paralelo, una apertura cautelosa al diálogo. El Consejo Europeo prorrogó por doce meses las
La renovación de las sanciones, que en cumbres anteriores se prolongaba durante meses por el veto sistemático de Hungría, se resolvió esta vez con rapidez inusual.
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El 21º paquete de sanciones, presentado por la Comisión Europea el 9 de junio y pendiente aún de aprobación formal por el Consejo, se centra en cuatro frentes: energía, finanzas, criptomonedas y pesca, este último sector incorporado por primera vez a las medidas restrictivas. El texto propone añadir 30 buques a la lista negra de la flota fantasma, que ya
Los líderes coincidieron en la necesidad de coordinar las sanciones con los socios del G7 —reunidos días antes en Francia, donde lograron que Donald Trump firmara una declaración conjunta de apoyo a Kiev— y de cerrar las lagunas que facilitan la evasión de las medidas ya vigentes.
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REUTERS/Anastasia Barashkova/Pool
El punto más delicado de la jornada fue la discusión sobre el papel diplomático de la UE de cara a una eventual negociación. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, reveló que su entorno había mantenido “breves contactos” con representantes rusos a nivel técnico para abrir canales de comunicación. Subrayó que no se trató de negociaciones ni de intercambio sustancial, sino de una preparación para “
Las conclusiones de la cumbre señalaron que
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La cumbre también abordó la adhesión de Ucrania. Los Veintisiete celebraron la apertura del primer grupo de capítulos de negociación y se comprometieron a abrir los restantes “tan pronto como sea posible”. En materia financiera,
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