La
Caudle, almirante de cuatro estrellas y
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Su tesis fue que ese desequilibrio entre el costo de atacar y el costo de defender se convirtió en uno de los problemas definitorios para la
Caudle afirmó que
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El desequilibrio defensivo
El jefe naval argumentó que la promesa de los láseres fue real, pero estuvo limitada por la física. Rechazó la idea de las “
Esa diferencia, explicó, separó a un misil de un láser en términos operativos. Mientras el misil lleva su energía destructiva después del lanzamiento, el láser dependió del rendimiento integral del buque:
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El poder eléctrico del buque pasó a medir su fuerza
Caudle sostuvo que el problema no fue demostrar que un láser podía destruir un objetivo en una prueba controlada. La cuestión decisiva, afirmó, fue si un buque de guerra podía generar y sostener de forma repetida la
Desde esa premisa, planteó que la energía dirigida fue tanto un desafío de diseño naval como un desafío de armamento. A su juicio,
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Los buques futuros con
El enfriamiento puede ser el factor decisivo
El almirante identificó en el calor uno de los límites más severos del sistema. Incluso los láseres muy eficientes, explicó, generan una enorme cantidad de
Caudle precisó que un sistema que convierte
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A ese condicionante sumó el entorno marítimo. El aire salino, la humedad, los aerosoles, la vibración y el movimiento del barco, afirmó, podían interferir con la capacidad del láser para mantener el foco y entregar suficiente energía al objetivo.
La defensa por capas es el uso inmediato más sólido
Pese a esos límites,
El caso más sólido en el corto plazo, sostuvo, estuvo en su uso como parte de una
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Los láseres extendieron el cargador de misiles
Caudle pidió pensar los
Cada misil defensivo disparado contra un dron barato, advirtió, era “
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La ventaja dependió también de la industria
El jefe de operaciones navales extendió el problema más allá de cada arma o de cada barco. Afirmó que la
Para que el sistema funcionara, escribió, hizo falta una base industrial resistente capaz de producir óptica avanzada, electrónica de potencia, semiconductores, sistemas de enfriamiento y equipos navales que los marineros pudieran mantener y reparar a escala. También hizo falta una flota capaz de emplear esos sistemas en condiciones de combate.
Caudle encuadró esa necesidad en el esquema “
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Sistemas modulares
Frente a ese escenario,
Esos sistemas, sostuvo, permitirían que los
Para el almirante, esa vía no constituyó la respuesta final. Sí representó un puente práctico entre una tecnología prometedora y una capacidad operativa que la flota pudiera mejorar, ampliar y usar como aprendizaje.
El error sería exagerar lo que puede hacer
Caudle insistió en que la
Añadió que los comandantes solo confiarán en estos sistemas después de que demuestren repetidamente su fiabilidad en
La ventaja mayor, afirmó, quedará del lado de las flotas que dominen esta tecnología en el plano técnico, táctico e industrial cuando deban enfrentar grandes cantidades de amenazas simultáneas. Para
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