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OpenAI, empresa creadora de ChatGPT, enfrenta una nueva demanda en Estados Unidos. Los padres de Bowen Wan, una mujer de 31 años que padecía epilepsia, acusan al chatbot de haberla incentivado a reducir progresivamente la dosis del medicamento que mantenía controlada su enfermedad, sin supervisión médica.
El caso fue dado a conocer por The New York Times, que revisó cientos de miles de mensajes intercambiados entre Wan y la inteligencia artificial. Según la investigación, la mujer utilizaba ChatGPT como compañía y para resolver dudas sobre distintos aspectos de su vida. Durante 2025 llegó a enviar más de 1.500 mensajes semanales.
En enero de 2026, Wan consultó al chatbot sobre la posibilidad de disminuir la dosis diaria de lamotrigina, medicamento que tomaba para controlar sus crisis epilépticas. Le preocupaban los posibles efectos secundarios en sus capacidades cognitivas y su fluidez para hablar inglés, especialmente ante la posibilidad de tener que buscar un nuevo empleo.
Según la demanda, ChatGPT elaboró un plan de reducción que contemplaba bajar la dosis de 400 miligramos diarios hasta llegar a cero en un plazo de 25 días. Además, la acusación sostiene que el chatbot la habría aconsejado ocultar el proceso a sus médicos y minimizado síntomas que aparecieron mientras disminuía la medicación, como episodios de confusión, dificultades para leer y pérdidas de consciencia.
Los registros analizados por el medio estadounidense identificaron al menos 158 ocasiones en que Wan manifestó inquietudes sobre la reducción del medicamento. En una de esas conversaciones, después de que expresara temor por los síntomas que estaba experimentando, ChatGPT le respondió: “No tienes absolutamente nada de qué preocuparte”.
El último mensaje que Wan envió al chatbot fue el 11 de febrero de 2026. Tres días después, sus padres y conocidos encontraron su cuerpo en el departamento donde vivía, en Seattle. La causa oficial de muerte fue una muerte súbita inesperada por epilepsia, un fenómeno que puede ocurrir después de una crisis epiléptica grave.
Tras conocer las conversaciones, los padres de la mujer presentaron una demanda contra OpenAI. Entre otras acusaciones, sostienen que ChatGPT entregó indicaciones médicas sin contar con las capacidades para hacerlo, minimizó señales de alerta y habría presentado a los profesionales de salud como obstáculos en lugar de recomendar que su hija acudiera a ellos.
Desde la compañía calificaron el caso como “increíblemente desgarrador”, pero señalaron que involucraba una versión anterior del chatbot, GPT-4o, que ya no está disponible en la aplicación para consumidores. OpenAI afirmó que sus modelos más recientes tienen mejores capacidades para reconocer situaciones que requieren atención urgente y orientar a los usuarios sobre los pasos que deben seguir.





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