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Señal en vivo: Meganoticias Ahora
A solo horas de la segunda vuelta presidencial en Brasil, el país se prepara para una elección marcada por la polarización política y una estrecha disputa entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
Desde Río de Janeiro, el editor internacional de Meganoticias, Pablo Cuéllar, habló del ambiente previo a la votación y conversó con personas que se encuentran en las calles de la ciudad. De acuerdo con los sondeos mencionados en su despacho, ambos candidatos llegan en un escenario de empate técnico, con una diferencia de apenas uno o dos puntos porcentuales.
Durante su reporte desde la bahía de Botafogo, Cuéllar recogió las impresiones de personas que anticipan una definición estrecha. Entre las principales preocupaciones que aparecen en la campaña están la seguridad, la economía y la desigualdad, además de la violencia contra mujeres y niños, el medioambiente y las relaciones internacionales.
La participación también podría ser clave. En la primera vuelta, más de 33 millones de personas se abstuvieron de votar, por lo que la capacidad de ambos candidatos para movilizar a sus electores y convencer a los indecisos puede resultar decisiva.
La noche del viernes, Lula y Flávio Bolsonaro protagonizaron un debate televisivo en Río de Janeiro. El encuentro estuvo marcado por los cruces entre ambos, incluido el momento en que Flávio se refirió a Lula como «nueve dedos», expresión despectiva relacionada con la pérdida de un dedo del actual mandatario. Lula le exigió disculpas y estas se produjeron durante el debate.
En su análisis, Pablo Cuéllar planteó que «uno podría decir que el ganador de anoche en este debate fue el actual presidente de Brasil, tal cual ocurrió en el primer debate. Pero, los expertos siempre apuntan que cuando los debates son muy cercanos a la fecha de la votación, prácticamente no tienen mucha incidencia en el voto».
En el cierre de campaña, Flávio Bolsonaro tenía previsto realizar su último acto en Barra da Tijuca, en Río de Janeiro, mientras que Lula ya se encontraba en São Paulo para su actividad final antes de la votación.





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