Flávio Bolsonaro y Lula da Silva endurecieron sus mensajes en televisión y en la calle, al inicio de la campaña para la segunda vuelta presidencial brasileña del 25 de octubre. El senador del Partido Liberal (PL) centró su discurso en el cambio, mientras el presidente advirtió sobre eventuales recortes a programas sociales.
Bolsonaro obtuvo el 47% de los sufragios en la primera vuelta, dos puntos por encima de Lula, que alcanzó el 45%. Un sondeo de Datafolha divulgado el jueves sitúa al senador con el 52% de los votos válidos, frente al 48% del mandatario.
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En su primera propaganda para radio y televisión,
El candidato dijo que las elecciones legislativas también expresaron una demanda de alternancia, tras la elección de las mayores bancadas del PL en la Cámara y el Senado en los últimos 30 años. Según Bolsonaro, Brasil quedó “del mismo lado, del lado del cambio y del lado de Flávio”.
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La segunda vuelta enfrenta dos propuestas opuestas sobre el tamaño del Estado y el destino del gasto público: Bolsonaro promete reducir impuestos, ministerios y erogaciones, mientras Lula sostiene que esos recortes pueden afectar programas sociales y derechos laborales. Ambos candidatos trasladaron esa disputa a sus anuncios y a sus actos de campaña.
Bolsonaro prometió crear un
La propuesta contrasta con su objetivo de reducir de 40 a 27 los ministerios mediante el uso de inteligencia artificial, según había dicho en una entrevista a CNN Brasil. El senador también propuso instalar cámaras de seguridad en todo el país y anunció un “tijeretazo” a los impuestos: “Menos dinero para el Gobierno y más para usted”.
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Lula busca revertir la ventaja del senador
Por su parte, Luiz Inácio Lula da Silva reanudó la campaña callejera en Ceilândia, en la periferia de Brasilia, donde pidió a sus seguidores movilizarse para revertir el resultado de la primera vuelta. Desde una camioneta y ante cientos de militantes, aseguró: “¡Vamos a ganar estas elecciones!”.
El presidente, que aspira a un cuarto mandato no consecutivo, afirmó que el país “no volverá a ser gobernado por el fascismo”. También anticipó una mayor presencia en redes sociales y debates televisivos durante la campaña: “Ahora me estoy convirtiendo en el rey de los selfis, me estoy volviendo internauta”.
La propaganda de Lula cuestionó el plan de ajuste de su adversario y vinculó el “tijeretazo” con la motosierra utilizada por el presidente argentino,
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El programa oficialista sostuvo que los recortes pueden provocar bloqueos en los servicios públicos y disminuir recursos para políticas sociales. Un locutor advirtió: “Con Flávio Bolsonaro los brasileños pierden”.
Durante su recorrido en Ceilândia, Lula también acusó a Bolsonaro de estar vinculado al escándalo del Banco Master, un fraude financiero que, según el mandatario, ha alcanzado a autoridades y aliados próximos al jefe de Estado. Además, defendió la reducción de la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales, el combate a los feminicidios y la educación frente a la política de armas de la familia Bolsonaro.
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