El jueves 1 de octubre,
La cifra viajó por X en horas. Lo que casi nadie leyó fue la letra chica del protocolo, publicada por la propia empresa.
PUBLICIDAD
A los participantes, reclutados en una plataforma de investigación, les dijeron que iban a hablar con otro participante sobre qué esperaban del año.
Eso no es un test de Turing. En el diseño que Alan Turing propuso en 1950, el juez sabe que uno de sus dos interlocutores es una máquina y su trabajo es descubrir cuál.
PUBLICIDAD
Griffin no midió si parece una persona, midió si alguien sospecha

La diferencia no es académica. Un test con juez mide la capacidad de imitar. Un test sin juez mide otra cosa: cuánto tarda alguien en desconfiar de un rostro que le habla, si nadie le dio motivo para desconfiar. Es el escenario de una estafa por videollamada, no el de un laboratorio.
Y en ese escenario, el resultado tiene dos lecturas.
PUBLICIDAD
48% es menos que tirar una moneda. Que la mitad se dé cuenta en un minuto es, según quién lo mire, un fracaso o una amenaza.
El dato independiente es más serio que el titular
Lo verificable fuera de Tavus está en NVIDIA. Su benchmark VideoFDB, publicado por NVIDIA Research junto con la firma David AI, mide cómo un sistema lee y produce las señales de una conversación cara a cara: pausas, miradas, gestos, risas. Es una tabla pública que incluye los modelos de tiempo real de OpenAI y Google.
Ahí, Griffin es primero en los dos rubros. En generación, el rubro que mide qué tan natural suena la voz y se mueve la cara, sacó
PUBLICIDAD
Una salvedad: en el rubro de percepción, Tavus se compara con el modelo de OpenAI en su versión solo de audio, cuando NVIDIA también lo midió con video. Griffin gana en las dos configuraciones, pero por menos margen del que sugiere el comunicado.
Tavus vende lo que dice que no puede lanzar

La empresa nació en 2020 con Hassaan Raza como CEO y Quinn Favret como director de operaciones. Levantó unos USD 64 millones, los últimos 40 en una ronda liderada por el fondo CRV en noviembre de 2025. Empezó con videos personalizados para equipos comerciales y hoy ofrece avatares en vivo para reclutar, entrenar vendedores y atender pacientes.
PUBLICIDAD
No hay villano acá. Una compañía cuyo producto es que la gente converse con una cara artificial sin fricción tiene todo el incentivo para medir, y celebrar, que la cara pase desapercibida. El 48% no es un accidente del experimento: es
Por eso, el anuncio es dos cosas a la vez. Griffin-Lite, la versión de prueba, no se vende: Tavus dice que necesita más alineación y procedimientos de seguridad antes de abrirla, y mientras tanto la cede a testers seleccionados. El mismo documento que anuncia el hito admite que parecer humano y poder engañar son una sola capacidad.
PUBLICIDAD
Lo que ninguna de las dos lecturas resuelve es qué pasa con los 150 mil desarrolladores y empresas que, según Tavus, ya usan sus modelos anteriores. Esos modelos convencieron al 2,4%. La próxima versión, cuando salga, no va a venir con un cartel.
Griffin no pasó el test de Turing. Pasó el test de la confianza, el que cada uno rinde sin saberlo cada vez que atiende una videollamada. Y ese examen lo escribe quien vende la cara.
Compartir nota:




Deja una respuesta