
Llegaron a la cena convencidos de que estaban a punto de reconociliarse con sus amigos.
Colette Genoud les abrió la puerta de su casa en Morin-Heights, cerca de Quebec, en
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Es que los Dutoit habían sido expulsados de la Orden porque habían decidido concebir un hijo, algo que según la OTS sólo podía hacerse con autorización previa de
Una trampa mortal
La cúpula de la secta que los había expulsado había planificado cada detalle de esa cena. Además de los Genoud, en la casa a la que llegaron los Dutoit estaban también
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La cena transcurrió con serenidad. Nadie le reprochó nada a los Dutoit, que tampoco dijeron nada sobre la distancia que les habían impuesto ante el nacimiento del pequeño Emmanuel. Cuando terminaron de comer, Egger le pidió a Antoine que lo acompañara hasta el sótano porque ahí había varios buenos vinos para elegir.

El sótano era sombrío y alguien había preparado allí un cuchillo y un bate de
Colette Genoud, la anfitriona, se levantó de la mesa y avisó que volvería con el postre. “Nicky” Dutoit quedó a merced de Bellaton y de Egger, que subió desde el sótano apenas después de asesinar a Antoine. Entre los dos, se abalanzaron sobre la invitada y le dieron
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A Emmanuel, el bebé de cuatro meses que acababa de convertirse en huérfano, lo sacaron del moisés y le clavaron seis veces un cuchillo. Después,
“Un sacrificio ritual”
“Es la reencarnación Anticristo”, les había repetido
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La orden la cumplieron Egger y Bellaton, que volvieron a Suiza apenas después de los tres asesinatos salvajes en casa de los Genoud. Los anfitriones pasaron unos tres días limpiando cada mancha de sangre, mientras mantenían escondidos los cadáveres en el mismo sótano en el que había muerto Antoine.
El 4 de octubre, tres días después del múltiple asesinato, los Genoud escribieron sus testamentos y se pusieron túnicas consideradas sacerdotales por la OTS. Tomaron sedantes, activaron una serie de dispositivos incendiarios y
Cerca del apocalipsis
La Orden del Templo Solar había nacido diez años antes de esa cena regada de sangre, en 1984. Se consideraban
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Todo estaba liderado por Di Mambro, francés, joyero y con
Llegaron a ser
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Ese “tránsito” consistía, para la Orden del Templo Solar, en “un abandono voluntario del cuerpo mediante el fuego sagrado para
Sexo a la fuerza y proyectores para engañar
Di Mambro controlaba y manipulaba totalmente la intimidad de los integrantes de la Orden. Decidía, a través de lo que denominaba
El joyero francés forzaba a sus seguidoras a mantener relaciones sexuales con él, y obligaba a mujeres adultas a mantener relaciones con menores de 14 años, además de armar y desarmar matrimonios como a él se le ocurriera.
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Para que sus presentaciones fueran más impactantes y enfervorizaran más a sus seguidores, Di Mambro desplegaba efectos especiales y
Cuando lo echaron del culto por decidir, junto a su esposa, concebir y tener un hijo, Antoine amenazó con revelar que los supuestos “Maestros” no eran más que trucos visuales que se montaban con proyectores. Conocía a la perfección el detrás de escena de esos engaños hacia los seguidores.
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A eso se sumó otra máxima tensión entre los Dutoit y Di Mambro. La hija del fundador de la secta era calificada como “niña cósmica” y se llamaba Emmanuelle. Cuando Di Mambro supo que el bebé del hombre de los proyectores se llamaría Emmanuel, estalló: sintió ira y paranoia. Y convirtió todo eso en un mensaje que dispersó entre sus acólitos: el bebé era “el Anticristo encarnado” y su destino debía ser “el exterminio sacrificial”.
La investigación judicial
Un año antes del triple asesinato de los Dutoit, Di Mambro y Jouret fueron imputados por la Justicia de Canadá y de Suiza en una causa por

Las investigaciones sobre las cuentas bancarias revelaron que entre ambos líderes manejaban más de 90 millones de dólares. Di Mambro y Jouret se vieron muy cerca de la cárcel y decidieron que lo mejor para ellos y para los seguidores de la secta que encabezaban era el “tránsito” masivo, lo que les permitiría evitar el proceso judicial que avanzaba en su contra.
XXX
Cuatro días después de que los Dutoit fueran asesinados y un día después de que los Genoud se suicidaran, el 5 de octubre de 1994 un
La Policía pudo entrar al lugar después de que los bomberos apagaran el fuego. Encontraron a un hombre tendido sobre una cama: tenía un disparo en la cabeza y una bolsa plástica cubriéndole el cráneo. Se llamaba Albert Giacobino.
La casa de Giacobino, descubrió uno de los policías del operativo, tenía una pared falsa que abría camino hacia un pasillo. Ese pasillo llevaba a un templo subterráneo, octogonal y repleto de espejos. Cuando la Policía entró, encontró
Las pericias determinaron que 21 de esas 22 personas habían sido ejecutadas, cada una con un tiro en la cabeza. Antes del disparo, habían sido adormecidas con medicación somnífera. Algunas presentaban signos de haber querido defenderse y de que la violencia del ataque se había multiplicado. Esos muertos eran, según la Orden del Templo Solar, “Los Traidores” que la secta había “sacrificado en una purga” antes del “viaje estelar” que esperaban como destino.

La próxima tragedia ocurrió apenas unas horas más tarde, en el cantón de Valais. Se desataron
En todos los incendios, los ejecutores habían instalado sistemas de ignición remota a través de temporizadores telefónicos. Además, había descargas de benceno y combustible que permitirían que el fuego destruyera cualquier prueba. En total,
No fueron 54 porque Thierry Huguenin, uno de los seguidores de la secta, escapó con las últimas fuerzas que le quedaban porque el olor a combustible lo alertó sobre lo que se venía. Di Mambro había dispuesto que fueran 54 “sacrificios”, un número directamente vinculado a los 54 caballeros templarios que murieron quemados en el siglo XIV.
“Guerra contra las sectas”
Bill Clinton, el entonces presidente de los Estados Unidos, no tenía idea de qué era ese documento que le habían acercado. Él y varias otras autoridades globales, así como los grandes medios de comunicación del mundo, recibieron al mismo tiempo
En el texto, la Orden del Templo Solar justificaba los asesinatos como “un tránsito de libertad hacia Sirio frente a la persecución gubernamental”. Según el manifiesto, había tres tipos de “caídos”: los “Traidores”, que habían sido “ajusticiados”, los “Inmortales”, que habían sido “ayudados a morir”, y los “Despiertos”, que se habían suicidado de manera voluntaria.
La conmoción por las 53 muertes que habían planificado los líderes de la Orden del Templo Solar fue global. Los gobiernos de Europa y Norteamérica, donde se habían producido asesinatos, suicidios inducidos y suicidios voluntarios, pusieron en marcha lo que se llamó “guerra contra las sectas”.

Es que los hechos habían demostrado que no se trataba de un “peligro marginal”, como se había considerado hasta ese momento, sino de un riesgo concreto y gravísimo. Los parlamentos de varios países aprobaron
Michel Tabachnik, el único líder de la Orden del Templo Solar que sobrevivió a la masacre de 1994, fue juzgado en París en 2001. Se lo acusó de participar en una conspiración criminal destinada a promover el suicidio colectivo. La fiscalía aseguró que los escritos esotéricos del director de orquesta, así como sus conferencias públicas, habían servido para adoctrinar a los seguidores de la Orden e inducirlos hacia “el tránsito”.
Sin embargo, Tabachnik fue absuelto en dos instancias judiciales. Se argumentó que no había pruebas jurídicas directas para demostrar que él había incitado directamente las muertes.
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