
Un estudio realizado en Francia detectó que el
La
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Para estimar el
Durante un seguimiento medio de 8,1 años, los hombres con mayor diferencia entre ambos períodos presentaron un incremento de riesgo cardiovascular.
Aunque el 79% de los participantes eran mujeres, las asociaciones claras se observaron solo entre los hombres. Esto no permite concluir que ellos tengan un riesgo mayor que las mujeres: los autores plantearon que podrían influir diferencias hormonales y metabólicas, pero señalaron que harán falta nuevos estudios para comprender esa brecha.
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Adelantar o atrasar las comidas también se vinculó con un riesgo más alto

La irregularidad no consistió únicamente en comer más tarde los sábados y domingos. Los investigadores clasificaron a los participantes según si adelantaban, mantenían o retrasaban el horario de sus comidas en los días libres.
En los hombres, quienes adelantaban el punto medio de su alimentación durante el fin de semana tuvieron un riesgo 44% superior de enfermedad cardiovascular y 68% mayor de enfermedad coronaria, frente al grupo que sostuvo horarios similares toda la semana.
Entre quienes retrasaban sus comidas, el aumento se observó para enfermedad coronaria: fue 36% más alto que entre los participantes que no modificaban de forma marcada sus rutinas.
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No se encontraron asociaciones claras en las mujeres. Los autores señalaron que diferencias hormonales y metabólicas podrían intervenir, aunque remarcaron que serán necesarios nuevos estudios para comprender esa brecha.
La comida también sincroniza los relojes internos del organismo

El hallazgo aporta una nueva dimensión a
En una nota previa de
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La especialista agregó que el hígado, el páncreas, el músculo y el tejido adiposo cuentan con mecanismos que regulan la actividad de distintos genes según el momento del día.
En esa misma nota, Aguirre Ackermann señaló que
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La regularidad semanal, un factor adicional al horario de las cenas

Infobae había abordado principalmente el horario de las comidas en relación con el descanso y el metabolismo. Las especialistas consultadas indicaron que la tolerancia a la glucosa y la sensibilidad a la insulina suelen ser más favorables durante la primera parte del período de actividad y disminuyen hacia la noche.
La médica pediatra especializada en medicina funcional en niños y adultos
El estudio francés no evaluó qué horario específico sería ideal para comer. Su aporte se concentra en otra cuestión: la
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Sin hora universal ni relación causal probada

Los investigadores reconocieron varias limitaciones. La investigación se basó en una cohorte observacional, por lo que podrían existir otros factores relacionados al mismo tiempo con los cambios de horarios y el riesgo cardiovascular. Además,
También
Dobenau había advertido en la nota de
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