
Los votantes de
La iniciativa sobre neutralidad pretendía incorporar a la Constitución la prohibición de integrar alianzas militares y de adoptar sanciones económicas contra otros países, salvo las aprobadas por la Organización de las Naciones Unidas. Sus detractores la calificaron de prorrusa porque habría impedido mantener medidas como las sanciones contra Moscú.
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El rechazo a una neutralidad más restrictiva
La neutralidad está inscrita en la Constitución federal desde 1848 y establece que Suiza no toma partido en guerras entre terceros Estados. El debate volvió a ocupar espacio en la política nacional tras la adopción de sanciones de la Unión Europea contra Rusia por la invasión de Ucrania.
También influyó el primer mandato de Suiza como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, que se extendió durante 2023 y 2024. Esos hechos reabrieron las discusiones sobre el alcance de la neutralidad del país.

La diputada socialista
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Durante la campaña, el ministro suizo de Relaciones Exteriores,
La propuesta respaldada por Pro Suisse y la UDC
La organización soberanista
La vicepresidenta de la UDC y diputada
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Amaudruz añadió que la organización buscaba aportar “paz, diplomacia y diálogo” y sostuvo que el país debía mantener una neutralidad creíble para cumplir esa función.
El referéndum sobre la producción de alimentos
La segunda iniciativa planteaba que, en un plazo de 10 años, al menos 70% de los alimentos consumidos en Suiza fueran producidos dentro del país. Para cumplir esa meta, las asociaciones ecologistas proponían favorecer los alimentos vegetales frente a los de origen animal.
El texto también pedía reducir el uso de fertilizantes y productos fitosanitarios, como herbicidas e insecticidas, con el objetivo de proteger el medio ambiente, el agua potable, los suelos y la biodiversidad.
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El Gobierno y el Parlamento recomendaron votar en contra. Según su posición, la iniciativa establecía metas demasiado amplias y habría exigido una intervención estatal en el sector primario y en los hábitos alimentarios de la población.
Todos los partidos parlamentarios rechazaron previamente el proyecto, incluidos Los Verdes.
Los cantones ganaderos registraron los mayores rechazos
El escrutinio definitivo estableció que la iniciativa ecologista fue rechazada por
En Uri, Schwyz y Obwald, cantones alpinos con tradición ganadera, el rechazo superó 80%.
Los porcentajes más bajos de voto negativo se registraron en Basilea, con 63,16%, y en Ginebra, con 62,63%.
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