Rusia renueva la Duma en medio de la guerra: manipulación estatal, oposición proscripta y un mecanismo para medir la lealtad a Putin

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Vladímir Putin en un acto conmemorativo en Moscú, en junio. Su partido, Rusia Unida, retendrá el control de la Duma pese a una aprobación real muy por debajo de la que exhibe el aparato oficial. (AP Foto/Alexander Zemlianichenko, Pool, archivo)
Vladímir Putin en un acto conmemorativo en Moscú, en junio. Su partido, Rusia Unida, retendrá el control de la Duma pese a una aprobación real muy por debajo de la que exhibe el aparato oficial. (AP Foto/Alexander Zemlianichenko, Pool, archivo)
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Desde este viernes y hasta el domingo,

Nadie duda de que Rusia Unida, el partido que sostiene a Vladimir Putin, va a retener el control de la Duma, y con él la supermayoría de más de 300 escaños que le permite reformar la Constitución sin necesitar acuerdos con nadie. Esa certeza, sin embargo, esconde la pregunta más interesante. Un régimen que ya sabe que va a ganar no necesita, en teoría, movilizar todo el aparato del Estado para una votación. Y sin embargo lo hace, con más recursos que nunca.

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La respuesta es que los comicios no sirven para elegir. Sirven para medir. El politólogo

Un test de estrés para el aparato de poder

Un trabajador prepara un cuarto oscuro en un centro de votación en Podolsk, antes de las legislativas que Rusia Unida retendrá pese a que las encuestas independientes le dan apenas 20% de apoyo real. (REUTERS/Ramil Sitdikov)

Un trabajador prepara un cuarto oscuro en un centro de votación en Podolsk, antes de las legislativas que Rusia Unida retendrá pese a que las encuestas independientes le dan apenas 20% de apoyo real. (REUTERS/Ramil Sitdikov)

Ese mecanismo de medición tiene nombre propio dentro del aparato:

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Un funcionario regional le

Ese mismo aparato de control interno también castiga a quien no cumple. Los arrestos de altos funcionarios se cuadruplicaron en 2025 respecto del período prebélico. El centro

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La ingeniería del control

Un cartel en Moscú promociona el voto electrónico y exhibe un mensaje escrito a mano: "Paz al mundo". Ese sistema de votación remota es, según medios independientes, el que permite inflar resultados sin dejar rastro. (REUTERS/Ramil Sitdikov)

Un cartel en Moscú promociona el voto electrónico y exhibe un mensaje escrito a mano: «Paz al mundo». Ese sistema de votación remota es, según medios independientes, el que permite inflar resultados sin dejar rastro. (REUTERS/Ramil Sitdikov)

El instrumento técnico que permite cumplir esas metas sin dejar rastro es el DEG,

El caso más elocuente de hasta dónde llegó esa depuración es la desaparición del organismo que podría haberla documentado.

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Una sociedad resignada

Un chico anda en bicicleta junto a un cartel con el símbolo "Z" en Yaroslavl. Pese al desgaste económico de la guerra, la represión y la falta de alternativas dejan a la disidencia sin ningún canal para expresarse. (REUTERS/Anastasia Barashkova)

Un chico anda en bicicleta junto a un cartel con el símbolo «Z» en Yaroslavl. Pese al desgaste económico de la guerra, la represión y la falta de alternativas dejan a la disidencia sin ningún canal para expresarse. (REUTERS/Anastasia Barashkova)

Los números que sí escapan al control del Kremlin son los que mide el

Ese 20% de respaldo real no equivale a una sociedad movilizada contra el Kremlin:

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La fatiga económica —Fondo Nacional de Bienestar (la principal reserva soberana del Estado ruso, usada para cubrir déficits y financiar el gasto de guerra) casi agotado, ingresos reales cayendo por primera vez en tres años, 61% de los rusos esperando que 2026 sea peor, según una

El límite del sistema: el debate sobre la guerra

Una pantalla promociona a Rusia Unida en Simferopol, Crimea, junto a murales de comandantes soviéticos. El Kremlin buscó a toda costa evitar que la campaña se convirtiera en un debate sobre continuar la guerra o negociar la paz. (REUTERS/Alexey Pavlishak)

Una pantalla promociona a Rusia Unida en Simferopol, Crimea, junto a murales de comandantes soviéticos. El Kremlin buscó a toda costa evitar que la campaña se convirtiera en un debate sobre continuar la guerra o negociar la paz. (REUTERS/Alexey Pavlishak)

La

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Que el Kremlin haya ido tan lejos para sacarlo de la boleta no fue un gesto menor: como explicó

Sobre el otro extremo del tablero,

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El analista

La mirada desde Kiev

Un votante completa documentos durante el voto domiciliario en Verbovka, Donetsk, escoltado por un militar ruso. Es la primera vez que Rusia habilita mesas para su Parlamento en territorio ucraniano ocupado. (REUTERS/Alexander Ermochenko)

Un votante completa documentos durante el voto domiciliario en Verbovka, Donetsk, escoltado por un militar ruso. Es la primera vez que Rusia habilita mesas para su Parlamento en territorio ucraniano ocupado. (REUTERS/Alexander Ermochenko)

Si adentro de Rusia la guerra define hasta el diseño de las listas electorales, del otro lado del frente la lectura es igual de directa.

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Kiev tiene además una objeción propia:

Kiev tiene, además, una objeción propia y más concreta, que

El día después

Nada de esto cambia el lunes 21.

Esa es la utilidad real de una elección sin sorpresas: no legitima al régimen ante el mundo, lo audita ante sí mismo. Y ese informe interno, más que el resultado oficial, es el que va a determinar

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