
A principios de la década de 1930, casi al mismo tiempo del surgimiento de las películas sonoras, comenzó a circular en Hollywood la leyenda sobre
Cuando “Peg”, como la llamaban en el ambiente, llegó a Los Ángeles en 1930 tenía 22 años y venía de triunfar en las tablas de Broadway con una obra de Ibsen. Acababa de firmar un contrato para participar de la primera película “hablada” de uno de sus estudios más prestigiosos. Por eso se sintió bienvenida por las brillantes luces que irradiaba el cartel que por entonces decía
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Dos años después, los sueños de la joven actriz se habían convertido en una pesadilla tan grande que ya no tenía deseos de seguir viviendo para enfrentar su fracaso. Con ese estado de ánimo,
Pasaron horas hasta que, con las primeras luces de la mañana, un caminante tempranero encontró la cartera y el abrigo y los llevó a la comisaría más cercana. Cuando una patrulla fue al lugar, encontró el cuerpo de Entwistle unos metros más abajo. Como entre las pertenencias no había ningún documento que identificara a la muerta, la policía decidió publicar una nota que encontraron en la cartera. “Tengo miedo, soy una cobarde. Lo siento por todo. Si hubiera hecho esto hace tiempo me habría evitado mucho dolor”, decía y estaba firmada con dos iniciales: “P.E.”. Era, sin ninguna duda,
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Una chica con un sueño
Como nunca llegó a ser la estrella con que soñaba convertirse en Hollywood, no es mucho lo que se sabe de la vida de Millicent Entwistle, nacida en Gales, Gran Bretaña, el 5 de febrero de 1908. Una versión dice que su madre era actriz y que murió cuando Peg era muy chica; otra asegura que en realidad abandonó a su esposo y a su hija. En cambio, es seguro que el padre, Robert, era director de teatro y que, ya sin su mujer, viajó a Nueva York con la niña en busca de nuevos horizontes para su carrera. Allí se volvió a casar y tuvo otros dos hijos, aunque pronto quedó de nuevo viudo. Su segunda mujer murió en 1921, cuando Peg tenía 13 años, y meses después Robert también perdió la vida en un accidente, cuando lo atropelló un auto en Park Avenue. Esa sucesión de desgracias hizo que Millicent y sus dos hermanos quedaran a cargo de un hermano de Robert, el tío Harold, que también vivía en Nueva York.
Gracias a los contactos que su padre había tejido en el mundo del teatro, Peg logró debutar como actriz en Broadway cuando tenía 17 años. La obra era
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Por entonces el mundo del espectáculo empezaba a cambiar con la llegada del cine sonoro. Según el biógrafo Zeruk, Millicent Entwistle no buscó al cine sino que el cine la buscó a ella cuando, después de verla en una obra de Broadway donde también actuaba un casi imberbe Humphrey Bogart,
En esos primeros tiempos, la incipiente industria del cine estaba dominada por unos pocos estudios, los “Big Five”: 20th Century Fox, Paramount Pictures, Warner Bros, Metro-Goldwyn-Mayer y, precisamente, RKO Pictures, la compañía que le ofreció el contrato. Peg no dudó y al llegar a Los Ángeles el monumental letrero de Hollywood la recibió con sus cuatro mil luces brillando como estrellas en el cielo.
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Historia de un cartel famoso
Inaugurado el 13 de julio de 1923 sobre el Monte Lee, en Los Ángeles, California,
Aunque quien lo mandó a construir —con un costo de 21.000 dólares, sideral para la época— ni siquiera pensaba en las películas sino en promocionar la venta de sus tierras para la construcción de un barrio residencial, con la llegada de los estudios de cine se convirtió muy pronto en un símbolo luminoso, cargado con el brillo de las grandes producciones y de sus estrellas.
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El primer cartel no decía “Hollywood” sino “Hollywoodland”, el nombre que el promotor inmobiliario H.J. Withley ideó para los terrenos que quería vender. Las letras solo debían permanecer allí durante un año y medio, pero el auge del cine estadounidense hizo que se convirtieran en sinónimo de la industria y quedaran allí para siempre.
Cada una de sus letras medía 13.7 metros de altura y la palabra que formaban se extendía por más de cien metros. Brillaba con luz de
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El éxito y el fracaso
La película debut de Millicent prometía ser un éxito rotundo.
Trece Mujeres fue el principio y el fin de los sueños de Peg Entwistle. Si bien en el guion su papel, encarnando a Hazel, era relevante,
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Eran tiempos en que los contratos de los actores y las actrices no eran para una sola película sino con el estudio, lo que les daba no solo un ingreso más o menos estable sino también la posibilidad de ser convocados para otras películas. Con la rescisión, Peg perdió esa posibilidad… y también las ganas de vivir.
La policía demoró en identificar el cadáver caído al pie de la letra “H”. Recién al día siguiente, cuando el tío Harold leyó la noticia de una suicida desconocida que había dejado una carta de despedida firmada con las iniciales P y E, sospechó que podía tratarse de su sobrina, a la que venía notando deprimida desde hacía tiempo. Sus temores se confirmaron cuando fue a la morgue y reconoció el cuerpo de Peg.
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Perfume de mujer
Poco después del suicidio de Millicent Peg Entwistle
En 1949, la Cámara de Comercio de Hollywood firmó un contrato con el Departamento de Parques y Jardines de Los Ángeles para devolver la “H” y reconstruir el cartel. El contrato estipulaba que el sufijo “land” fuese retirado para que quedara “Hollywood”, la meca del cine. En las décadas siguientes, el letrero de Hollywood se deterioró, perdió la letra “O”, fue vandalizado y reconstruido hasta quedar su versión final, con una nueva estructura, que fue inaugurada en noviembre de 1978.
Lo único que el tiempo no cambió fue la leyenda del fantasma de Peg. Cada tanto, alguien asegura haber visto a una mujer joven vestida con ropa de los años ’30 que ronda el cartel y desaparece si se le acercan. Si la leyenda tiene algo de verdad es algo imposible de comprobar, pero hay un dato cierto y documentado: los guardias que vigilan el letrero con cámaras de circuito cerrado de televisión y detectores de movimiento para evitar que lo vandalicen cada tanto deben ir al lugar porque suenan las alarmas que avisan sobre la presencia de un intruso. En las cámaras del circuito cerrado
Así, con su muerte, Millicent Entwistle logró la fama que le habían negado las cámaras y se convirtió en protagonista de una leyenda, la del primero de los muchos fantasmas que rondaron —y aún rondan— la meca del cine. Por eso, y solo por eso, ocupa un lugar en la historia de Hollywood.
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