
En un edificio de oficinas a las afueras de Taipéi,
Bautizado como
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La cuestión de si Estados Unidos intervendría realmente sigue abierta, especialmente tras el regreso de
No obstante, los mandos militares estadounidenses y taiwaneses siguen adelante discretamente con el “Paisaje infernal”, un plan concebido originalmente cuando
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“Los
El problema no es la falta de un buen plan. El desafío radica en que, para llevarlo a cabo, Estados Unidos necesita voluntad política y toda la capacidad posible en materia de drones y misiles. Los defensores del plan miran más allá de la figura de Trump y confían en el
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Los esfuerzos de Estados Unidos por fabricar más
Él y otras personas advierten también que tales drones no pueden sustituir a armas más grandes, antiguas y costosas. El plan consiste en que los drones agoten los interceptores de misiles de China y dañen su flota de invasión lo suficiente como para facilitar que los portaaviones, submarinos y otras plataformas estadounidenses alcancen sus objetivos. Existe la preocupación de que la guerra en Irán haya desviado las fuerzas estadounidenses del
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“Otro aspecto que hay que tener en cuenta”, señala un exfuncionario del Pentágono,
Taiwán plantea otros desafíos. El principal es su capacidad para producir suficientes drones. Poco después de la invasión rusa a gran escala de Ucrania, Taiwán puso en marcha un programa para desarrollar una industria de drones libre de componentes chinos. El objetivo es adquirir
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El principal obstáculo fue el

También hay escépticos dentro de las fuerzas armadas de Taiwán. Existe la preocupación de que la inversión en drones pueda realizarse a costa de equipos de mayor envergadura y coste, como los
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La respuesta de China también plantea interrogantes inquietantes. En un principio, el país se burló de la estrategia “Paisaje infernal”; un medio oficial del ejército la calificó de
No obstante, últimamente han surgido indicios de inquietud en el seno del EPL. Las purgas ordenadas por Xi Jinping han dificultado el cumplimiento de su directriz de estar preparados para ejecutar una invasión —si así se ordena— para el año 2027. Algunos expertos militares chinos sugieren ahora que la estrategia “Paisaje infernal” obliga al EPL a actualizar sus planes de invasión y a invertir más en armamento embarcado capaz de detectar y destruir drones.
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Los defensores de “Paisaje infernal” reconocen que los obstáculos son formidables. Sin embargo, sostienen que, para disuadir un conflicto, ni Taiwán ni Estados Unidos necesitan demostrar que podrían derrotar a China de forma absoluta; basta con convencer a Xi Jinping de que le resultaría muy difícil lograr la victoria rápida y relativamente indolora que anhela.
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