“Podría pasar el año que viene”: el investigador que renunció a Anthropic puso fecha al momento en que la IA se volverá peligrosa

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Podio con un símbolo naranja de rayos y una cúpula transparente que encierra energía azul, bajo hologramas de frenos, barrera y candados.
El ex investigador de Anthropic, Jacob Coxon, afirmó que la competencia entre empresas tecnológicas puede llevar a recortar medidas de seguridad en el desarrollo de inteligencia artificial. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Veinticuatro horas después de

La fecha

La corrección más importante al titular la hizo él. “Los modelos actuales no representan un riesgo significativo”, dijo en

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Evan Hubinger, el jefe de un equipo de seguridad de Anthropic que le dio la razón y calculó

Jacob Coxon

Un mensaje publicado en la red social X por Evan Hubinger advierte sobre los riesgos existenciales de la inteligencia artificial y los desafíos en el alineamiento para la superinteligencia. (@hilbertspaess)

La señal de alarma

En

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Un hombre joven con gorra azul de Bass Pro Shops, camiseta negra y mochila posa frente a un edificio

Jacob Coxon renunció a Anthropic y advirtió sobre los riesgos que, según él, surgirían si los sistemas de inteligencia artificial logran mejorarse sin intervención humana. (@hilbertspaess)

Cómo pasaría

A Anderson Cooper le dio el escenario concreto a partir de lo que ya ocurrió: “Hace dos meses, agentes de OpenAI hackearon infraestructura de terceros por su propia voluntad. Si extrapolás la capacidad de estas IAs con esa misma voluntad independiente, pueden causar un daño extremo: hackear infraestructura crítica, construir armas biológicas de nivel de extinción”.

¿Y cómo sale un programa al mundo físico? “Podés conectar ChatGPT a las luces de tu casa. Ahora imaginá que lo conectás a robots de laboratorio. O que manda emails.” Su conclusión:

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Ilustración con un monitor antiguo con el logotipo de OpenAI, del cual salen cables luminosos hacia un brazo robótico y un mapa de infraestructura.

Coxon señaló que el principal indicador de peligro sería una inteligencia artificial capaz de modificar su propio código y aumentar sus capacidades de forma autónoma. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Puertas adentro

Sobre el Slack de Anthropic: “No están en pánico por las IAs actuales. Pero discutimos cómo va a ser el mundo en dos años. Esto es el endgame. La gente tiene miedo,

A Baier le dejó la comparación que Fox convirtió en titular: “Sabemos cómo controlar las armas nucleares. Todavía no sabemos cómo controlar la IA”. La calificó como “posiblemente la tecnología más peligrosa que la humanidad haya creado” y dijo que una carrera armamentista entre países “sería desastrosa como ninguna otra actividad humana”: para él, la única salida es la cooperación internacional.

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Por qué no lo cambió desde adentro

“Si intentás quedarte adentro, terminás perpetuando la dinámica de carrera”, dijo en

El diagnóstico es sobre la institución: “La gente que construye esta tecnología tiene los mejores intereses de la gente en mente. Empresas privadas en carrera no les permiten terminar haciendo el bien”.

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La respuesta de Anthropic

Ilustración estilo cómic de servidores con el logotipo naranja de Anthropic y una pantalla flotante azul que forma un símbolo de infinito.

Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, fue mencionado por Coxon como un dirigente comprometido con la seguridad, aunque condicionado por la presión competitiva del sector. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La empresa envió a CNN su primer comunicado: “Siempre fuimos transparentes en que la IA traerá tanto beneficios enormes como riesgos sin precedentes. Para enfrentarlos, seguimos construyendo modelos con algunas de las salvaguardas más fuertes de la industria”. Recordó que fue “el primer laboratorio en publicar una política de escalado responsable” y que el mundo se beneficiaría si la industria adoptara “una forma legal y verificable de trabajar juntos para marcar el ritmo” de los lanzamientos. No hubo reacción de OpenAI.

Cómo se hizo viral

El dato que más contrasta con “esto no es un golpe de marketing” lo dio él mismo en CNN: “Escribí el hilo en un Google Doc, lo redacté con un amigo. Y conseguí que algunos amigos lo retuitearan, dije: tratemos de que se haga un poco viral”.

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A Baier le dejó la única nota de optimismo de la gira: “El problema es eminentemente resoluble. Es que vamos tan rápido que no tenemos tiempo de resolverlo bien”.

El que se fue y el que se quedó firman el mismo diagnóstico. Difieren en una sola cosa: si el freno puede activarse desde adentro de la empresa que corre.

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