Por qué la respiración y los latidos del corazón influyen en lo que recordamos y en cómo sentimos el miedo, según un estudio

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Cuerpo humano translúcido con cerebro, corazón y sistema circulatorio iluminados. Flotan alrededor moléculas de glucosa, colesterol e insulina.
Asa Young explicó que los latidos del corazón, la respiración y el ritmo gástrico organizan grupos de neuronas y modulan su receptividad a la información. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Las sensaciones físicas como sentir “mariposas” en el estómago, un nudo en la garganta o el corazón acelerado suelen describirse como reflejos del estado de ánimo.

Sin embargo, una investigación publicada en la revista Neuroscience of Consciousness por expertos de la

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Este nuevo

«El cerebro no se limita a recibir mensajes del cuerpo», explicó

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Primer plano de una persona adulta con expresión de miedo y ojos abiertos. Sobre su cabeza, un cerebro translúcido con un punto brillante. A la izquierda, células neuronales.

La investigación indica que la salud mental requiere un equilibrio entre las señales del cuerpo y la mente, sin una conexión demasiado débil ni excesiva. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Respirar e inhalar influyen directamente en la memoria y en cómo se percibe el miedo

La forma en que el cuerpo marca el paso de la mente se observa con claridad en acciones sencillas. Al realizar una tarea que exige concentración, las personas suelen tomar aire justo antes de empezar y exhalan al momento de responder. Esta dinámica influye de forma directa en el aprendizaje:

El pulso del corazón también altera la forma en que se captan las sensaciones cotidianas. Los datos del estudio señalan que

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Lo relevante no es solo el latido o la respiración de forma aislada, sino cómo se conectan con el sistema nervioso. Dos personas pueden registrar las mismas pulsaciones por minuto, pero manifestar diferencias marcadas en el grado en que esos latidos alteran su

La falta de equilibrio entre las señales del cuerpo y la mente

La relación entre los órganos y la mente no responde a la idea de que una conexión más fuerte sea siempre mejor. Para que la mente funcione de forma saludable se requiere un punto de equilibrio: las señales del cuerpo deben influir en lo que se siente, pero sin llegar a saturar la atención. Tanto un vínculo demasiado débil como uno excesivamente intenso provocan problemas en el bienestar emocional.

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El estudio señala que, durante la contracción del corazón, los estímulos neutros como sonidos, imágenes comunes, tacto o dolor se perciben con menor intensidad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esta dinámica ayuda a entender mejor el origen de ciertos padecimientos. “Existe la creencia generalizada de que la enfermedad mental no es exclusivamente mental, del mismo modo que la disfunción corporal no se limita al cuerpo”, señaló

En casos de

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El estudio descarta la idea de un cerebro que funciona desconectado

La investigación de la

Las conclusiones del equipo científico descartan la idea hipotética del cerebro conservado en un recipiente de laboratorio.

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