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China reivindica la soberanía sobre Taiwán, isla autogobernada democráticamente desde 1949, y no ha renunciado a emplear la fuerza para lograr su reunificación. Beijing despliega buques y aeronaves militares casi a diario en las inmediaciones de la isla, una práctica que Taipéi describe como acoso de “zona gris”: presión sostenida por debajo del umbral de un conflicto abierto. El Gobierno taiwanés, liderado por el presidente Lai Ching-te, rechaza las reivindicaciones chinas y sostiene que solo los 23 millones de habitantes de la isla pueden decidir su futuro político.
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La purga a la que alude el informe taiwanés no es un episodio aislado, sino una campaña que se extiende desde 2023. Comenzó con la
El punto de inflexión llegó en enero de 2026, cuando Beijing anunció una investigación contra el
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El Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), con sede en Londres, advirtió en febrero de qu
Pese a esta inestabilidad interna, la presión física sobre Taiwán no ha cedido. La Administración de Guardacostas taiwanesa informó de que el número de embarcaciones chinas —entre buques de guardacostas, investigación y otras categorías— detectadas en torno a la isla se
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El informe del Ministerio de Defensa taiwanés también señala que
La combinación de una cúpula militar debilitada y una presión operativa creciente configura un escenario que los propios analistas de Taipéi describen como contradictorio: mientras la capacidad de Beijing para ejecutar una operación de gran escala se ve comprometida a corto plazo, la isla enfrenta un nivel de coerción cotidiana que no muestra signos de repliegue.
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