El secretario general de la ONU,
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El llamamiento llega tres años después de que ambos formularan un primer pedido conjunto, en 2023, para que los países prohibieran estos sistemas antes de 2026. Ese plazo, fijado entonces por el propio Guterres, vence este año sin que exista todavía ningún tratado específico.

Por sistemas de armas autónomas se entienden aquellos capaces de seleccionar y atacar objetivos mediante inteligencia artificial, sin que un operador humano intervenga en la decisión final de disparar. La ONU y el CICR distinguen estos sistemas de los drones teledirigidos, en los que una persona conserva el control sobre cada ataque.
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El primer caso documentado de un ataque de este tipo se remonta a marzo de 2020, cuando un panel de expertos de la ONU concluyó que drones turcos Kargu-2 habían “perseguido y atacado remotamente” a combatientes en retirada en Libia, sin conexión entre operador y munición. El fabricante, la empresa STM, ha señalado que esa capacidad de ataque autónomo nunca fue demostrada públicamente por la compañía.

Seis años después
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La coalición

Estados Unidos, que junto con Rusia ha frenado en los últimos años los intentos de negociar restricciones vinculantes en el seno de la CCAC, sostiene que el derecho internacional humanitario vigente ya ofrece garantías suficientes para regular el uso de la fuerza, incluido el empleo de sistemas autónomos. Washington ha defendido en foros previos un enfoque gradual, basado en principios de conducta responsable antes que en prohibiciones categóricas, una cautela que responde en parte a su
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Las decisiones en la CCAC se adoptan por consenso, un mecanismo que permite a cualquier Estado parte bloquear un acuerdo respaldado por la mayoría.
Ambos insisten en que
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La cita de noviembre en Ginebra reunirá a
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