Cuando Gia Meier sacó su diario personal frente a las cámaras de
Lo que siguió fue una lectura en voz alta que arrancó carcajadas a todo el set y que, de paso, dejó al autor de
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El diario y los surfers, la obsesión de Gía Meier
Gia, nacida en 2003 y una de las figuras más comentadas del streaming peruano desde su incorporación a
La entrada continuó con la historia de un pretendiente que no superó la primera prueba de selección —“vi que lo revolcó una ola y mi futuro esposo no se dejaría revolcar”— y con otro que sí pasó el filtro pero cuya cita quedó frustrada por razones gastronómicas que
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El remate, sin embargo, fue el que dejó a su padre sin respuesta. Con la lógica implacable de los 22 años,
Mientras Gía leía su diario, las expresiones de Christian Meier eran de lo más elocuentes: sorprendido, aguantaba la risa y se tomaba de la frente para no estallar en carcajadas con las ocurrencias de su hija.
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Incluso, sus compañeros de ‘Zaca TV’ tampoco pudieron aguantar la risa. “La verguenza le tiene miedo a Gía”, dijo Giácomo Benavides.

Christian Meier pone condiciones al futuro novio de Gia
El momento generó una propuesta inmediata de los conductores Giacomo y Doménico Benavides: un programa especial en el que varios surfers lleguen a declararse, separados de Gia por un biombo, y ella elija solo por la conversación.
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Gia no reconocía como padre a Christian Meier
Más allá de las risas, la visita del actor al episodio 100 de
“Nunca me dio bola, nunca quiso conmigo, nunca me habló”, recordó el actor. “Un día apareció, ya era mayor, me puso la mano y me dijo: ‘Así que tú eres mi papá’. Y le dije: ‘Sí, hace ocho años’. Esas fueron sus primeras palabras conmigo.”
En otro momento, Christian Meier la describió en esa etapa de niñez como
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Lo que vino después fue el giro que el propio actor definió como inexplicable.
Gia lo explicó a su manera: “A veces él me llama y solamente con decirle el hola, él ya sabe si estoy triste o no. Él sabe si estoy triste, ya sea por un chico, ya sea por algo personal, él sabe antes de que yo le tenga que contar”.
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Christian Meier no buscó una explicación más elaborada:
El libro de poemas
Uno de los momentos menos esperados de la visita llegó cuando
“¡Eso sí sabía!”, reaccionó Gia, genuinamente sorprendida.
Christian Meier lo confirmó sin dudar y lo enmarcó en un patrón que, según dijo, siempre estuvo ahí:
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