El destripador de Gainesville: el violador y asesino que inspiró la saga de “Scream” y fue atrapado por casualidad por la policía

•

Danny Rolling
La serie del destripador de Gainesville dejó cinco víctimas en menos de una semana y sembró pánico en Gainesville y en Florida
Guardar

Todos los policías tienen días malos y para el oficial Ray Barber el 24 de agosto de 1990 fue el peor de su carrera. Era viernes en el almanaque y Barber ya paladeaba la proximidad de un fin de semana de franco cuando por la radio del patrullero le ordenaron que acudiera al complejo de departamentos Williamsburg Village para atender una denuncia por ruidos molestos. Pura rutina para un policía de Gainesville, porque allí vivían muchos jóvenes estudiantes de la Universidad de Florida y los chicos solían excederse en el volumen cuando se ponían a tomar unas cervezas y escuchar

Si un doble crimen de esas características causó conmoción, lo que siguió fue mucho peor. Porque fueron los primeros de una serie de cinco, perpetrados en menos de una semana. Las escenas del crimen eran tan macabras que parecían diseñadas para atormentar tanto a las víctimas como a los policías que las encontraran. La cobertura mediática, que cubrió los casos con la truculencia que ameritaban, contribuyó a potenciar el terror:

PUBLICIDAD

Entre los millones de estadounidenses que devoraron uno detrás de otro los informes sobre los asesinatos del destripador de Gainsville hubo uno que les encontró un costado inspirador. Porque a partir de esa historia,

Danny Rolling

Danny Rolling fue identificado como el destripador de Gainesville después de que la policía lo detuvo por un robo en un supermercado y vinculó su ADN con los crímenes (AP)

Un chico con problemas

Danny Harold Rolling nació el 26 de mayo de 1954 en Shreveport, Louisiana, en el seno de una familia marcada por la violencia. Su padre, James, era un veterano de guerra con estrés postraumático que inexplicablemente había obtenido trabajo como policía. En las calles era de temer y en su casa también, como lo demostraban los golpes en el cuerpo que podía mostrar su mujer, Claudia, el propio Danny y todos sus hermanos. La reacción del chico fue crear diferentes personalidades como refugio para soportar esos maltratos. Eso dicen los informes de los psiquiatras forenses que lo entrevistaron durante el proceso judicial, donde además se puede leer que desarrolló varios trastornos mentales, entre ellos un desorden antisocial, parafilias sexuales y voyerismo. Con el correr del tiempo, buscó refugio también en el alcohol y las drogas. En los informes consta también que tuvo por lo menos un intento de suicidio.

PUBLICIDAD

Como odiaba a su padre pero no podía enfrentarlo, apenas pudo se fue de la casa familiar, dejó los estudios y se alistó en la Fuerza Aérea, donde no duró mucho tiempo porque lo echaron en 1972 por consumo de drogas. Sin medios para mantenerse, se fue a vivir con su abuelo, en el que quizás fue el período más estable de su vida: iba a la iglesia, participaba de las actividades comunitarias y hasta se enamoró de una chica, O’Mather Halko, con la que se casó y tuvo una hija. Sin embargo, los fantasmas que lo acechaban desde la infancia volvieron y de la peor manera:

Danny Rolling

Los asesinatos de Gainesville comenzaron el 24 de agosto de 1990 con el hallazgo de Christina Powell y Sonja Larson en un departamento de Williamsburg Village

Volvió a vivir a los saltos, combinando trabajos en los que no permanecía mucho tiempo y pequeños robos que, poco a poco, fueron escalando en violencia. Entró y salió de la cárcel varias veces y en una de esas salidas

PUBLICIDAD

En noviembre de 1989 perpetró sus primeros asesinatos. Entró en una casa en la ciudad de Shreveport y mató a una familia: un padre de 55 años, su hija de 24 y el nieto de ocho. La policía nunca pudo identificar al autor. Días después, quizás envalentonado por esas primeras muertes,

Scream 5

a partir de esa historia, el guionista Kevin Williamson creó el personaje de Ghostface, el asesino enmascarado que siembra el terror en «Scream»

Los crímenes del destripador

Llegó a Gainesville a principios de agosto de 1990 y montó un campamento en una zona boscosa detrás del campus de la Universidad de Florida, entre cuyas estudiantes comenzó a elegir a sus próximas víctimas. La mañana del 24 de agosto se metió en el departamento de Christina Powell y Sonja Larson, cuando todavía estaban durmiendo. Sonja fue la primera en morir: Rolling entró en su dormitorio, le tapó la boca con cinta aisladora para evitar que gritara, la violó y terminó apuñalándola. La chica intentó defenderse, pero no consiguió zafarse. Luego de matarla, fue al dormitorio de Christina, que seguía durmiendo. Le ató las manos por la espalda y la amenazó con un cuchillo mientras la desnudaba. La violó brutalmente y la mató de cinco navajazos por la espalda. Consumado el segundo asesinato, acomodó los cuerpos de las víctimas en posiciones sexuales provocativas y se duchó antes de irse.

PUBLICIDAD

Ese mismo día, mientras la policía descubría a las víctimas de su primer crimen, Rolling volvió a matar. Fue el turno de Christa Hoyt, otra estudiante de 18 años, a cuya vivienda entró abriendo una ventana de vidrio.

Dejó pasar tres días y el 27 de agosto entró en la casa de Tracy Paules y su novio, Manuel Taboada. Primero mató al chico, que al verlo irrumpir en la sala trató de detenerlo, pero cayó apuñalado. Tracy escuchó la pelea y los gritos y trató de refugiarse en el dormitorio, pero Rolling la alcanzó antes de que pudiera cerrar la puerta. Amenazándola con el cuchillo, le cubrió la boca con cinta aisladora, la obligó a desnudarse, la violó y la apuñaló tres veces por la espalda. Una vez muerta, acomodó el cuerpo en otra grotesca posición sexual.

PUBLICIDAD

Danny Rolling

Danny Rolling había huido de Louisiana a Florida después de que su padre lo denunciara por intento de asesinato en Shreveport

Capturado por casualidad

Para entonces los medios dedicaban grandes espacios a los crímenes del destripador de Gainesville, como se les ocurrió llamarlo. La policía estaba desconcertada y necesitaba mostrar algún resultado. Por eso no demoró en detener a Edward Lewis Humphrey, un estudiante de la Universidad de Florida que tenía un historial de enfermedades mentales y había sido protagonista de algunos episodios violentos con algunos compañeros. Además, el chico tenía cicatrices en la cara, lo que para los ojos de los agentes lo hacía más sospechoso. El chico la pasó realmente mal, porque lo tuvieron aislado en una celda varios días, hasta el 7 de septiembre.

Ese día,

PUBLICIDAD

En el campamento que Rolling había montado detrás de la universidad, encontraron una bombacha con pelo púbico de una de las chicas, un pantalón con manchas de sangre de Manuel Taboada y varias grabaciones de audio donde Danny hablaba de los asesinatos. Esa misma tarde,

Danny Harold Rolling, "El destripador de Gainesville"

En 1994, un jurado del Condado de Alachua declaró culpable a Danny Rolling por cinco asesinatos y un juez lo condenó a morir por inyección letal

A principios de noviembre de 1991, Danny Rolling fue acusado formalmente de cinco cargos de asesinato en primer grado. Durante todo ese tiempo, el destripador de Gainesville se negó a confesar sus crímenes, hasta que en febrero de 1994, Rolling aceptó ser entrevistado por la periodista Sondra London, con quien comenzó una relación sentimental. London consiguió así realizar el documental

PUBLICIDAD

Después de terminar las grabaciones, Rolling se declaró culpable ante la justicia, aunque justificó sus crímenes diciendo que había actuado bajo el imperio de Géminis, una parte diabólica de su personalidad que había aflorado después de ver la tercera parte de

El juicio se desarrolló en un tribunal del Condado de Alachua, donde en marzo de 1994 un jurado encontró a Rolling culpable de cinco cargos de asesinato en primer grado. Un mes después, el juez lo sentenció a morir con la inyección letal. Durante su estadía en el pabellón de la muerte de la Prisión Estatal de Florida, Rolling se casó con la periodista London y aceptó varias entrevistas en las que volvió a relatar sus crímenes. La noche anterior a su ejecución, el 25 de octubre de 2006, pidió langostinos, camarones, papas al horno y una cheesecake como menú de su última cena.

PUBLICIDAD

Compartir nota:

•

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *