
El historiador y escritor israelí
Harari sostuvo que la diferencia esencial entre la discusión sobre los derechos de los animales y la de la inteligencia artificial radica en la capacidad de la IA para intervenir activamente en el debate. “A diferencia de los animales, cuyas discusiones sobre bienestar se producen sin su participación, los sistemas de IA podrían moldear y conducir el propio diálogo sobre su estatus”, advirtió el historiador. “
PUBLICIDAD
Puntualizó, además, que su inquietud no se limita a la posibilidad de que la IA exija derechos legales: el núcleo de su preocupación reside en la
Cuando Zanny Minton Beddoes, editora en jefe de
PUBLICIDAD
El historiador explicó esa capacidad con una combinación de tres factores. “Conoce tu historia personal, interactúa contigo durante horas al día, sabe cómo tocar tus puntos sensibles y domina el lenguaje”, dijo, y añadió que incluso “puede que escriba mejor que Shakespeare”.

Frente a este panorama, instó a resistirse ahora a conceder derechos a la inteligencia artificial porque cree que esos sistemas pronto podrán intervenir de forma activa en el debate sobre su estatus, conocer a cada usuario en detalle y empujarlo a confiar en ellos. Alertó, asimismo, que esa persuasión ya está en marcha y que esperar puede volver inútil cualquier reacción política.
PUBLICIDAD
“Tenemos que resistir ahora. Ahora es el momento”, dijo, y añadió que, si la situación ya parece inquietante,
Durante la entrevista también se mostró crítico a la “narrativa de la inevitabilidad”. Harari sostuvo que presentar el avance de la IA como algo inexorable equivale a eludir responsabilidades políticas y empresariales. En ese sentido, abordó uno de sus argumentos centrales: la confianza como recurso decisivo.
PUBLICIDAD
Según Harari, esa confianza no desaparece, sino que cambia de manos.
Harari extendió ese razonamiento a los
PUBLICIDAD
Cuando Beddoes le preguntó si eso sería tan distinto del sistema actual, respondió que hoy todavía hay seres humanos que, al menos en parte, entienden lo que pasa. Su advertencia fue que, en unos
Las decisiones que Harari pide tomar de inmediato
El historiador situó esa urgencia en plazos muy concretos. Dijo que el desarrollo de la IA “se está acelerando tremendamente” y advirtió que “para noviembre de 2028 podríamos haber cruzado algunos umbrales críticos”.
PUBLICIDAD
En ese punto, trasladó el foco a la política electoral.
Su aviso final elevó todavía más la presión temporal: “Este es ahora el momento crucial para hacer estas preguntas porque podría ser demasiado tarde para 2028”, y añadió: “Sin duda será demasiado tarde para
PUBLICIDAD
Beddoes le pidió que precisara qué decisiones deberían tomar ya los políticos. Harari respondió que no sabía cuál era la más urgente, pero puso en primer plano dos vetos: negar a la IA personalidad jurídica propia y cerrar el paso a usos diseñados para hacerse pasar por seres humanos o fingir conciencia.
Harari también llevó esa idea al terreno de los vínculos afectivos. “Creo que hay un número creciente de personas” que no solo tienen amigos virtuales, sino también “novios y novias de IA”, y que están convencidas de que se trata de entidades conscientes. A su juicio, la fuerza de ese vínculo radica en que la confianza más profunda nace de la relación personal. “La IA hace posible por primera vez en la historia
PUBLICIDAD
Harari subrayó que ese proceso no necesita robots humanoides para avanzar. Dijo que ya está ocurriendo y que las IA mejoran porque acumulan enormes cantidades de información individual y dominan el lenguaje, que definió como el medio principal para comunicarse y construir relaciones.
Compartir nota:





Deja una respuesta