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El gremio calificó la situación de
La agremiación también alertó sobre el daño que este tipo de conductas provoca en la imagen y la institucionalidad de uno de los clubes más emblemáticos del fútbol peruano.
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Tres cuotas vencidas pese a las facilidades acordadas

El comunicado de SAFAP detalló que los montos adeudados
“Resulta inaceptable que, pese a las facilidades otorgadas, a la fecha hayan tres cuotas vencidas y pendientes de pago”, sostuvo SAFAP en el texto difundido. La cifra no es menor: tres cuotas impagas implican que el incumplimiento no es puntual ni circunstancial, sino un patrón que se repite a lo largo del tiempo sin que la dirigencia haya tomado medidas concretas para revertirlo.
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La agremiación subrayó que los jugadores afectados no reclaman beneficios extraordinarios,
El prestigio institucional del club, en juego

Más allá del reclamo económico puntual, SAFAP amplió el alcance de su pronunciamiento hacia el plano institucional. El gremio consideró que la conducta de la actual administración pone en riesgo algo que trasciende las finanzas: la reputación histórica de Sport Boys, un club con décadas de arraigo en el Callao y con una identidad profundamente ligada al fútbol peruano.
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“Un club con la historia de Sport Boys no merece que terceros perjudiquen su prestigio, su institucionalidad y su futuro”, señaló el comunicado. La referencia a “terceros” apunta directamente a quienes hoy conducen la entidad, a quienes el gremio responsabiliza por el deterioro de la imagen del club ante sus propios jugadores y ante el ambiente futbolístico en general.
Esta dimensión del reclamo no es menor. En el fútbol peruano, los conflictos laborales no resueltos entre clubes y futbolistas
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Derechos laborales, no un trámite pendiente

El punto más contundente del pronunciamiento giró en torno a la naturaleza jurídica y ética del incumplimiento.
“Incumplir acuerdos asumidos formalmente no es un retraso administrativo: es faltar a la palabra y vulnerar los derechos de los futbolistas”, enfatizó la agremiación. La distinción es relevante porque cambia el marco en el que debe leerse el conflicto: no se trata de una gestión lenta, sino de una decisión —por acción u omisión— que priva a trabajadores de ingresos que les corresponden por ley y por contrato.
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Con ese argumento como eje, SAFAP cerró su comunicado con una exigencia sin ambigüedades: la administración de Sport Boys
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