Clinton-Lewinsky: la confesión del presidente, los encuentros sexuales en la Casa Blanca y las conversaciones eróticas por teléfono

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Affaire Bill Clinton Monica Lewinsky
Todo sonrisas El presidente de los Estados Unidos y la pasante. Bill Clinton y Mónica Lewinsky en la Casa Blanca el 1 de diciembre de 1998 (Grosby)
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Bill Clinton testificó ante un gran jurado el 17 de agosto de 1998 y admitió lo que había negado con vehemencia durante meses frente a las cámaras de todo el mundo. Confirmó que había tenido una relación con Mónica Lewinsky, la joven pasante de 22 años que trabajaba en la Casa Blanca.

“Efectivamente, tuve una relación con la señorita Lewinsky

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Esa noche, Clinton habló por televisión ante la nación y reconoció públicamente por primera vez su relación con Mónica Lewinsky, la ex pasante de la Casa Blanca. La admisión llegó más de siete meses después de haberla negado en público y el hecho se transformó en el escándalo político de 1998.

Affaire Bill Clinton Monica Lewinsky

El testimonio de Mónica Lewinsky reveló llamados frecuentes y regalos mutuos. En la foto un abrazo en un acto encabezado por Bill Clinton (Grosby)

En junio de 1995, Mónica Lewinsky tenía 21 años, acababa de terminar la universidad y se mudó a Washington para hacer una pasantía no remunerada en la oficina de

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Lewinsky era 27 años más joven que Clinton. Él tenía 49 y era el hombre más poderoso del planeta. Ella era una recién llegada a la capital del país que, según su propio testimonio ante el jurado, nunca esperó enamorarse del presidente.

La relación comenzó ese mismo año y se extendió hasta 1997. Fueron, según el testimonio de Lewinsky,

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bill clinton monica lewinsky

La investigación del caso Clinton-Lewinsky avanzó con el vestido azul, una muestra de ADN de Bill Clinton y la confirmación de la relación

El testimonio de Lewinsky, publicado en septiembre de 1998 por

Clinton la llamaba “dulzura”, “bebé” o a veces “querida”. Ella lo llamaba “apuesto”. Le contó al jurado que él le decía que los dos eran “emotivos y llenos de fuego” y que

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Le regaló, entre otras cosas, seis corbatas, un pisapapeles antiguo con la imagen de la Casa Blanca, una cigarrera de plata, un par de anteojos de sol, una taza con la inscripción “Santa Mónica”, una figurita de rana y una edición especial de

Clinton también le regaló cosas: un broche, una manta, una figurita de oso de mármol y ese Whitman que ella guardó con cuidado. Lewinsky declaró que prestaba atención a qué corbata usaba Clinton cada día. “Yo le decía que me gustaba cuando usaba mis corbatas porque así

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Años después del affaire, Mónica Lewinsky señaló que el romance fue una situación de abuso de poder. En la foto la firma de Clinton para el cumpleaños de Mónica en julio de 1997

Años después del affaire, Mónica Lewinsky señaló que el romance fue una situación de abuso de poder. En la foto la firma de Clinton para el cumpleaños de Mónica en julio de 1997

Hablaban por teléfono con frecuencia. Contaban chistes, hablaban de sus infancias, de la actualidad. Lewinsky le daba sus opiniones sobre la administración.

El miedo a ser descubiertos era constante. Lewinsky declaró que nunca se desnudaron por completo, que controlaban el volumen de sus voces y que ella

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Fue Clinton quien puso fin al vínculo. Le explicó a Lewinsky que en sus años anteriores había tenido cientos de aventuras, pero que desde que cumplió 40

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Mónica Lewinsky declaró que la relación con Bill Clinton incluyó diez encuentros sexuales: algunos de ellos fueron en la Casa Blanca (Grosby)

Lewinsky lloró e intentó convencerlo de que no terminara la relación. Clinton no cedió. Aunque después hubo abrazos y besos, la conexión sexual había concluido.

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Todo estalló en enero de 1998, cuando los abogados de Paula Jones —una mujer que acusaba a Clinton de acoso sexual por un incidente ocurrido en un hotel de Arkansas en mayo de 1991— recibieron un dato anónimo sobre Lewinsky. La citaron a declarar y le hicieron firmar una declaración jurada en la que negaba haber tenido una relación sexual con el presidente.

Lo que Lewinsky no sabía era que su amiga Linda Tripp la había traicionado.

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De izquierda a derecha, Barbara Lewinsky, Bernard Lewinsky, Bill Clinton, Michael Lewinsky y Mónica Lewinsky en junio de 1996. La familia de la pasante y el presidente de los Estados Unidos en la Casa Blanca (Grosby)

El 13 de enero de 1998, el FBI equipó a Tripp con un micrófono oculto y la envió a encontrarse con Lewinsky en el hotel Ritz-Carlton de Pentagon City, Virginia. Lewinsky habló con total confianza. Días después, Starr recibió autorización judicial para incorporar el caso Clinton-Lewinsky a su investigación.

El 17 de enero, Clinton negó la relación en una declaración para el caso Jones. Fue la primera vez en la historia de Estados Unidos que un presidente en ejercicio testificó en un juicio civil en el que era el demandado.

El 26 de enero, Clinton apareció ante las cámaras con su esposa Hillary Clinton a su lado y pronunció una frase aún recordada: “No tuve relaciones sexuales con esa mujer, la señorita Lewinsky”. Al día siguiente, la primera dama salió a defender a su marido en un programa de televisión y calificó todo el asunto de “una vasta conspiración de la derecha que lleva conspirando contra mi marido desde el día en que anunció su candidatura a presidente”.

Durante meses, Clinton intentó frenar la investigación. Invocó el privilegio ejecutivo para impedir que sus asesores testificaran. Sus abogados pelearon para que los agentes del Servicio Secreto no tuvieran que declarar. Nada funcionó.

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La relación entre Bill Clinton y Mónica Lewinsky comenzó en 1995, cuando ella era pasante en la Casa Blanca (AFP)

En febrero, la madre de Lewinsky, Marcia Lewis, fue convocada ante el gran jurado. Starr la interrogó durante casi tres días seguidos, hasta que Lewis quedó tan desbordada emocionalmente que no pudo continuar. A cambio de inmunidad, entregó el famoso vestido azul que se convertiría en una prueba del caso.

Ese mismo mes, el agente retirado del Servicio Secreto Lewis C. Fox se convirtió en la primera persona en declarar públicamente que había visto al presidente y a Lewinsky solos. Su testimonio abrió la puerta a una serie de declaraciones que Clinton no pudo contener.

En julio, Clinton fue citado mediante una orden judicial a comparecer ante el gran jurado. Acordó hacerlo de forma voluntaria. El 3 de agosto se le tomó una muestra de sangre para cotejar su ADN

Bill Clinton admitió ante un gran jurado en 1998 que tuvo una relación con Mónica Lewinsky tras haberla negado durante meses. En la foto, Lewinsky en 2018 (REUTERS)

Bill Clinton admitió ante un gran jurado en 1998 que tuvo una relación con Mónica Lewinsky tras haberla negado durante meses. En la foto, Lewinsky en 2018 (REUTERS)

Clinton testificó durante más de cuatro horas el 17 de agosto de hace 28 años, por circuito cerrado de televisión. Admitió el “contacto íntimo inapropiado” pero intentó en vano justificar su negación de meses anteriores.

Esa misma noche habló al país. La admisión no apagó el incendio político: la Cámara de Representantes lo sometió a un juicio político por mentir a los investigadores federales.

Para Lewinsky, el desenlace fue distinto. Su nombre se convirtió en sinónimo del escándalo. Fue “arrastrada por el barro” durante meses. Años después le diagnosticaron estrés postraumático, consecuencia directa, según ella misma, de haber sido “expuesta públicamente y marginada” mientras el caso se desarrollaba en los tribunales y en los medios.

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Bill Clinton acompañado por su esposa Hillary, el 26 de enero de 1998. Aquel día negó haber tenido relaciones con Mónica Lewinsky. Meses más tarde cambió su declaración (Grosby)

Lewinsky se describió a sí misma como “paciente cero” del ciberbullying. Fue la primera persona en perder su reputación digital de la noche a la mañana, antes de que existiera ningún protocolo ni red de contención para algo así. “Es difícil imaginarlo en el mundo de hoy”, dijo en una entrevista en 2017, cuando las redes sociales no tenían el alcance de estos días. Ella dijo: “Irme a dormir como una persona privada y despertar a la mañana siguiente con el mundo entero conociéndome fue un shock”.

En 2018, Lewinsky escribió un artículo en

“Él era mi jefe. Era el hombre más poderoso del planeta. Me llevaba 27 años y tenía suficiente experiencia de vida como para saber que estaba mal”, escribió. Y agregó: “Lo que ocurrió entre Bill Clinton y yo no fue una agresión sexual, aunque hoy reconocemos que constituyó

Portada de la revista TIME del 2 de febrero de 1998. En primer plano, Bill Clinton y Monica Lewinsky. Títulos: "Monica and Bill", "THE SORDID TALE THAT IMPERILS THE PRESIDENT""LA SÓRDIDA HISTORIA QUE PONE EN PELIGRO AL PRESIDENTE"

La tapa de la edición del 2 de febrero de 1998 de la revista «Time» sobre el escándalo Clinton-Lewinsky. Se publicó un informe especial sobre «La sórdida historia que pone en peligro al presidente»

También reveló que durante el escándalo se sintió profundamente sola. “El aislamiento es una herramienta muy poderosa para quien ejerce el dominio”, escribió. “Y no creo que me hubiera sentido tan sola si todo hubiera ocurrido hoy.”

Más tarde tuiteó: “Tuve suerte de sobrevivir y vengo de una familia de clase media alta que pudo sostenerme… pero aun así, perdí gran parte de mi vida durante más de una década”.

Clinton, por su parte, dijo en un documental que se siente “terrible” por el hecho de que la vida de Lewinsky quedara definida por el escándalo. “Con el tiempo la he visto intentar recuperar una vida normal”, admitió.

Lewinsky tenía 22 años cuando la relación comenzó y 24 cuando el mundo entero supo su nombre. Clinton terminó su presidencia con altos índices de aprobación popular. La diferencia entre los dos destinos nunca dejó de ser llamativa.

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