Casi 15 años después de la pelea que paralizó la televisión peruana,
La cantante argentina visitó el podcast peruano
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Lo que nadie vio: la pelea continuó después del corte
El relato de La Kitty confirmó lo que muchos sospechaban. La transmisión en vivo se cortó, pero el enfrentamiento no. “Nos agarramos de verdad”, afirmó la cantante ante la incredulidad de los conductores del podcast.
La revelación más llamativa fue la de la madre de una integrante de Las Wachiturras, quien ingresó al set cuando la transmisión ya había sido interrumpida. Según La Kitty,
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La situación derivó en un incidente físico que dejó consecuencias. La señora, identificada como la madre de una de las Wachiturras, terminó golpeada con un micrófono cuando intentó intervenir en la pelea. Según confirmó Rodrigo González en declaraciones posteriores al incidente, “una de las señoras ha tenido que ser retirada porque con el micrófono le han partido la cabeza”.
La Kitty, por su parte, lo recordó con ironía: “Amor, me está agarrando mis extensiones, señora”. El video de ese detrás de escena, según La Kitty, puede encontrarse si se busca con atención. “Si buscan bien, van a ver la imagen completa, se ve cómo estamos peleándonos ahí y se cruza la señora y la otra por salvarme le dio el microfonazo”, detalló en el podcast.
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Cómo empezó todo: un malentendido, un insulto y una palabra que lo cambió todo
La Kitty reconstruyó la escalada que llevó a la pelea. Al principio, las argentinas no tomaron en serio la tensión que se generaba en el set. “Yo pensé que era una joda. Yo incluso digo: están actuando, está de mentira, que se están jugando”, señaló. Era la primera visita de Las Culisueltas a Perú, y la cantante atribuyó parte de la confusión a ese desconocimiento mutuo: “Era la primera vez que veníamos a Perú. Digo: bueno, deben ser así las chicas, no sé”.
El tono de las Culisueltas, acostumbradas al intercambio verbal directo propio del ambiente musical argentino, fue malinterpretado desde el inicio. “Nosotras tenemos una manera de ser muy jodonas. Si vos me empezás a joder, yo te jodo”, explicó La Kitty. Las Wachiturras, según su relato, lo tomaron de otra forma: “Se lo toman muy a pecho, re en serio”.
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El punto de quiebre fue un insulto específico. Una integrante de Las Wachiturras llamó “machona” a Mati, una de las Culisueltas. Ese término, con carga homofóbica, fue la chispa que detonó la pelea física. “Ahí nos tocaste a todas”, recordó La Kitty. La cantante puso ese momento en contexto:
“Era una época muy complicada, ¿no? Que no era tan común el tema de compartir con la comunidad LGBT. Era muy juzgado en ese momento también y a nosotras nos importaba un culo todo lo que digan”, indicó. Para La Kitty, la reacción estuvo justificada: “Que faltase el respeto de esa forma, ahí se fue al carajo. O sea, bien hecho”.
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Otro elemento que salió a la luz en ‘Oh My Good’ fue el trasfondo de la rivalidad: Las Wachiturras habían grabado temas similares a los de Las Culisueltas antes de la visita argentina. “Era porque habían hecho los mismos temas de las Culisueltas. Ese fue el problema”, sostuvo La Kitty. Según su versión, las peruanas vendían un producto musical como si fuera propio, cuando en realidad las argentinas habían llegado primero con ese estilo.
Las Wachiturras, el olvido y el recuerdo que persiste
Casi 15 años después, Las Wachiturras prácticamente desaparecieron del mapa del espectáculo. Cuando Kiwi preguntó si Las Culisueltas habían retomado contacto con ellas, la respuesta de La Kitty fue directa: “No, gracias a Dios”. Los propios conductores del podcast señalaron que el grupo peruano “flopeó” tras el episodio.
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Las Culisueltas, en cambio, quedaron grabadas en la memoria del público peruano, aunque no precisamente por su música. La Kitty lo reconoció con humor: “No, porque yo en Perú soy conocida. Ah, sí, por la pelea te dicen. Nunca por Culisuelta”.
Rodrigo González, quien condujo ‘Amor, Amor, Amor’ junto a
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El programa anunció el enfrentamiento como un duelo musical entre dos grupos de cumbia femenina que competían por el mismo público. Las argentinas eran una suerte de versión femenina de
Las Culisueltas se disolvieron en 2013, luego de que La Kitty emprendiera una carrera como solista. El grupo intentó un regreso en 2018, aunque una nueva disputa interna frustró esa reunión. Desde 2023, parte de la alineación original retomó actividades bajo el liderazgo de
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