Qué dice la psicología sobre tu forma de escribir: cómo se reflejan la personalidad y las emociones

•

Primer plano de una persona escribiendo con una pluma fuente en un cuaderno con texto en español; una taza de café humeante y gafas están cerca.
La tinta sobre el papel genera una satisfacción especial en quienes escriben a mano, dejando una marca personal que trasciende el simple contenido del texto (Imagen Ilustrativa Infobae)
Guardar

Un cuaderno abierto y una mano que tiembla recorriendo la hoja: así comienza muchas veces el diálogo con uno mismo.

¿Por qué el trazo, la forma y el ritual de escribir nos conectan con lo más íntimo?

Para

PUBLICIDAD

Según sus palabras: “Al placer de la escritura en cuanto a su contenido, se agrega en estos casos, el placer de dejar sobre el papel, la traza escrita, la huella en la tinta de la pulsionalidad del escritor”. Es decir, además de disfrutar el contenido, hay una satisfacción particular en ver cómo la tinta queda en el papel, como si cada trazo dejara una señal única y personal.

Un lápiz amarillo con goma de borrar rosada, un lápiz de grafito antiguo, un libro abierto, papeles, un tintero con pluma de ave en un escritorio de madera.

Aunque el teclado domina la vida cotidiana, persiste una preferencia por la escritura manual en quienes valoran el vínculo físico y emocional con lo escrito (Imagen Ilustrativa Infobae)

Tesone aclara que, aunque muchos usan teclado, todavía existen quienes

PUBLICIDAD

¿Qué pueden decir las mayúsculas, minúsculas y formas de la letra sobre nosotros?

El psiquiatra

Para López de Gomara, el estilo no es simplemente una decoración:

PUBLICIDAD

Manos de dos personas sostienen teléfonos móviles; en la pantalla de uno se lee 'EXTORTION' con texto borroso debajo.

En los chats y redes sociales, las mayúsculas y minúsculas se han transformado en un territorio de expresión similar al tono de voz en la comunicación oral (Imagen Ilustrativa Infobae)

Hoy, en el mundo de los chats y las redes sociales, López de Gomara señala:

Por ejemplo: “Pensemos en alguien que escribe absolutamente todo en minúsculas, incluso los nombres propios y el comienzo de las oraciones.

PUBLICIDAD

En el otro extremo: “El uso sostenido de las mayúsculas, que casi universalmente se lee como un grito. Ahí no hace falta mucho psicoanálisis, el cuerpo entra en la letra.

(Imagen Ilustrativa Infobae)

Escribir todo en minúsculas, incluso nombres propios, suele señalar una búsqueda de horizontalidad y rechazo a la formalidad institucionalizada (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Se podría imaginar que aquel o aquella que utiliza caracteres grandes o en mayúsculas tiene un narcicismo más desarrollado que aquel o aquella que utiliza caracteres pequeños que dan cuenta de cierta inhibición”, agrega Tesone. Así, la letra manuscrita y sus detalles muestran mucho más que un simple trazo.

PUBLICIDAD

López de Gomara también describe lo que ocurre cuando aparece una mayúscula “en un lugar inesperado. Alguien que en medio de una frase en minúsculas coloca una palabra en mayúsculas sin saberlo del todo, señalando dónde pesa el acento de su discurso.

Agrega que no existe un significado fijo ni universal para estos usos, pero sí muestran cómo cada uno se relaciona con las reglas, la autoridad y el propio modo de comunicarse: “No hay diccionario de la mayúscula. Pero si el modo en que cada quien maneja las convenciones revela su relación particular con la norma, con la autoridad, con el lugar que se otorga a sí mismo y al otro en el acto de comunicar”.

PUBLICIDAD

(Imagen Ilustrativa Infobae)

Las emociones, como la angustia o la alegría, suelen manifestarse antes en la forma de escribir que en la conciencia de quien redacta (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Cómo afectan las emociones la forma en que escribimos?

A veces, el malestar o la alegría se cuelan en la forma en que escribimos mucho antes de que podamos reconocerlo. López de Gomara lo explica así:

En los casos de depresión, se observa “el fenómeno inverso. Menor cantidad de palabras, vocabulario más restringido, oraciones cortas y una tendencia notable al uso de la primera persona del singular, combinado con un vocabulario centrado en la queja, la falta, la pérdida”. Además agrega que: “las personas con mayor malestar emocional usan más pronombres en primera persona del singular y menos en primera del plural,

PUBLICIDAD

Vista superior de manos humanas tecleando en un teclado de computadora. Las teclas son negras y la base del teclado es blanca. Un anillo simple está en el dedo anular izquierdo.

En situaciones de ansiedad o conmoción, el texto se vuelve errático, con frases que se interrumpen, repeticiones y una sintaxis desordenada (Imagen Ilustrativa Infobae)

En estados de euforia o manía, “aparece la fuga de ideas trasladada al papel: frases larguísimas, encadenadas por ‘y’ o por guiones, saltos de tema abruptos, un ritmo acelerado que a veces se nota incluso en la cantidad de signos de exclamación”.

Tesone también recuerda que antes la caligrafía era parte fundamental de la formación en la escuela: “Antiguamente, formaba parte de las materias del secundario, la caligrafía, palabra en desuso, formaba parte de la formación. Se utilizaban lapiceras de tinta, y además distintas plumas, en función de cada letra”. Para muchos, ese ritual dejaba una huella emocional y visual que, según Tesone, aún hoy despierta nostalgia y placer.

PUBLICIDAD

La escritura, entonces, es ese espacio donde cada uno se expone, se esconde, se protege o se busca. Allí, en la forma de nuestras letras y en los silencios entre las palabras, quedan señales de lo que sentimos, de lo que no podemos decir en voz alta y de lo que todavía no logramos entender. Cada texto es una invitación a mirarnos de cerca, a descubrir historias propias en los detalles más simples. Quizás, al releer lo escrito, cada lector encuentre no solo un mensaje, sino también un eco de su propia manera de estar en el mundo.

Compartir nota:

•

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *