La mejor lectura sobre la invasión de Ceuta la ofrece la geopolítica

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Migrantes intentan cruzar de Marruecos al territorio español de Ceuta, el viernes 31 de julio de 2026. (AP Foto/Antonio Sempere)
Migrantes intentan cruzar de Marruecos al territorio español de Ceuta, el viernes 31 de julio de 2026. (AP Foto/Antonio Sempere)
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Ya ha pasado más de una semana de la crisis que tuvo lugar en

Sin embargo, todavía no hay un número exacto para quienes ingresaron, solo de quienes regresaron, por lo que los estimados

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A pesar de lo anterior, las consecuencias están claras en el sentido que

Es decir,

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Por descarte, es una lectura geopolítica la que ofrece las mejores posibilidades para entender las consecuencias y quienes resultaron ganadores y perdedores. La geopolítica es la disciplina que estudia cómo el espacio geográfico, los recursos naturales y la población influyen en las relaciones de poder entre los países, explicando además porque se toman decisiones o se forman alianzas según el lugar del mapa. En otras palabras, es un método para primero comprender y después explicar el comportamiento internacional a través de variables geográficas.

Según esta lectura, no fueron tanto las decisiones tomadas como las que se dejaron de tomar, ya que existe una rara unanimidad en torno a la responsabilidad del Palacio de la Moncloa como también de la persona de Pedro Sánchez, ya que hubo falta de previsión y lentitud en la respuesta, y por mucho que hubiera también otros responsables, con un gobierno más activo nunca hubiese adquirido las dimensiones, tanto de personas que ingresaron como de víctimas.

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Crecen las críticas contra Pedro Sánchez por la crisis migratoria en España (Mateo Lanzuela - Europa Press)

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Es una situación donde España no utiliza como disuasión sus propias fuerzas armadas, y por su actitud,

En segundo lugar, sin duda alguna, importantes países europeos, más allá de las declaraciones usuales de unidad, están convencidos que Sánchez, por razones ideológicas y de supervivencia política que mucho tiene que ver los votos de partidos independentistas que lo mantiene en el poder,

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Esta situación viene precedida de una decisión de Sánchez, que contribuyó al aislamiento geopolítico de España, tanto con EEUU, país con el cual Marruecos tiene hoy una alianza importante, como de Europa, ya que, en la cumbre reciente de la OTAN en Turquía, volvió a ratificar que no va a cumplir con el acuerdo del 5% del PNB, alejándose no solo de Washington sino también de Europa, que está haciendo lo posible para satisfacer a EEUU en este punto.

Con Marruecos las discrepancias en torno a la presencia española en África tienen toda una historia. Así, el 6 de noviembre de 1975 tuvo lugar la “marcha verde”, ya que mientras agonizaba Francisco Franco, Hasán II padre del actual rey Mohamed VI, organizó el ingreso de 350.000 personas, quienes, con el apoyo logístico del ejército, caminaron al Sahara español con el Corán en las manos y banderas de Marruecos. Esto no es algo menor, ya que

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No deja de sorprender lo mal que ha actuado el gobierno español toda vez que los títulos históricos son impecables, en el caso de ciudades que todavía conserva de su pasado imperial. Es cierto que Ceuta y Melilla están en África, pero sin duda son españolas desde hace siglos, cuando en el caso de Marruecos la dinastía es antigua, pero como Estado moderno, sólo obtuvo su independencia en 1956.

Durante siglos, Ceuta pasó por el control de diferentes poderes. En el año 1415 fue conquistada por Portugal, pero desde 1640, por decisión de las autoridades y parte importante de los habitantes, ha estado sin duda alguna vinculada a la monarquía española, lo que quedó definitivamente formalizado por el Tratado de Lisboa de 1668, donde Portugal reconoció la pertenencia de Ceuta a la Corona española, por lo que, desde ese momento, Ceuta ha permanecido bajo soberanía española.

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El caso de Melilla difiere, ya que con el respaldo de los Reyes Católicos una expedición tomó la ciudad, y desde entonces fue incorporada a la Corona de Castilla, trasladándose a España sin interrupciones. Más aún, aunque Francia y España establecieron sus respectivos protectorados (hasta 1956), Ceuta y Melilla jamás fueron incorporadas a esos instrumentos, toda vez que la soberanía española era anterior al reparto colonial del norte de África.

Varios países europeos consideran que Pedro Sánchez estimula la inmigración ilegal

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Aunque según el Derecho Internacional es una situación de total claridad, para su total comprensión se hace necesario incorporar un elemento geopolítico, ya que solo la debilidad de algunos gobiernos es lo que ha permitido que se ponga en duda la soberanía española, sobre todo, por su incapacidad para reaccionar y la absoluta falta de previsión, ya que aunque no se ha planteado una contienda jurídica, nada altera la convicción de las autoridades y de la mayoría de la población de Marruecos, convencidos como están que debieran ser suyas, y que lo lograrán, tarde o temprano.

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No es necesario recurrir a la historia y hablar de los siete conflictos bélicos, es decir,

Sin embargo, sí corresponde agregar otra situación similar a la de la semana pasada, cuando entre el 17 y 18 de mayo 2021, casi doce mil personas llegaron a Ceuta en forma irregular, sorprendiendo a las autoridades españolas. En esa oportunidad, a diferencia de la actual crisis,

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Y ese es el segundo frente abierto con Marruecos y el que ocasionó la mencionada marcha verde de 1975, ya que esa crisis fue en el territorio del Sahara español, reivindicado por Marruecos en contra del Frente Polisario, que, con el respaldo de Argelia el rival árabe de Marruecos, quiere establecer un nuevo país en esa parte del mundo. Es un escenario distinto a Ceuta y Melilla, ya que, aunque Rabat las considera resabios del colonialismo, no ha planteado una disputa jurídica con España, ni en la ONU ni ante tribunales internacionales. Así de sólidos son los títulos españoles, que además reciben un estatuto especial en la Constitución y en distintas leyes.

Decíamos que hay desde hace tiempo un problema en la forma como responde España al cambio de escenario, ya que sin que reaccionara adecuadamente el Estado español, el hecho básico que incrementó el poder de Marruecos tuvo lugar en la primera administración de Trump, cuando a cambio del ingreso de Marruecos a los Pactos de Abraham y del establecimiento de relaciones diplomáticas plenas con Israel, EEUU dio el paso definitivo de reconocer la soberanía marroquí sobre el territorio en disputa del Sahara español, estableciendo a partir de entonces una alianza con Rabat que ha dotado a Marruecos de armamento avanzado, cooperación en inteligencia, respaldo diplomático y entrenamiento militar. Ante la nula capacidad de reacción española, Marruecos se transformó en pilar de la estrategia estadounidense para esa parte del mediterráneo y del norte de África, con perjuicio para Argelia, el Frente Polisario, y también, España. Fue el 10 de diciembre de 2020 que EE. UU. reconoció oficialmente la soberanía de Marruecos sobre el Sahara occidental o español y además accedió a una venta antes vetada, la de aviones F-35 de quinta generación.

Por cierto, Sánchez no es el único culpable, pero el hecho probado que prefiriera sus convicciones ideológicas sobre sus obligaciones ha perjudicado a España en varios frentes. Primero, al interior, donde ha seguido la senda abierta por Rodríguez Zapatero de cuestionar los logros de la transición, incluyendo el arreglo territorial, ya que por, sobre todo, ha buscado su mantención en el poder, y al no ganar elecciones, para lograrlo ha hecho alianza con varios grupos minoritarios que buscan independizarse de España, en Cataluña, País Vasco y Canarias.

Migrantes hacen cola para recibir comida y bebida de la Cruz Roja, en Ceuta, España (REUTERS/Violeta Santos Moura)

Migrantes hacen cola para recibir comida y bebida de la Cruz Roja, en Ceuta, España (REUTERS/Violeta Santos Moura)

En segundo lugar, el debilitamiento de la seguridad nacional también se aprecia en lo internacional, toda vez que esa situación de fortalecimiento de Marruecos se le ha escapado a Sánchez, toda vez que tampoco ha buscado acercarse a EEUU ya que, al contrario, ha mostrado manifiesta hostilidad, demostrada también en su negativa a la utilización plena de las bases militares estadounidenses en España a propósito de la guerra con Irán. No solo con Trump, ya que con un gobierno que en principio debió haber tenido mejores relaciones como el de Biden, en los hechos fueron malas, ya que ese presidente que pudo haber simpatizado en lo político, más de una vez tampoco quiso recibirlo en Washington.

Por el contrario,

El daño causado por el gobierno de Sánchez a los intereses permanentes de España también se demuestra en el caso de Israel, donde a pesar de ser España un país donde hay escasa población judía, la judeofobia se ha impuesto sobre lo que es conveniente para España. La verdad es que Israel no tuvo nada que ver con el ingreso a Ceuta, ya que todo lo que hace solo tiene relación con el medio oriente, y por el contrario, la permanente hostilidad del gobierno de Sánchez sólo refuerza la relación estrecha que Israel ha desarrollado con Marruecos, sobre todo, en el aspecto militar, ya que la guerra de Gaza y el enfrentamiento con Irán la ha fortalecido, por el común enemigo que tienen en el yihadismo.

Se repite una situación donde un conjunto de decisiones tomadas por el gobierno que encabeza Pedro Sánchez perjudica geopolíticamente a España. El descuido de la seguridad nacional ha conducido a que de nada le ha aprovechado ser miembro de la OTAN, y quizás podría recibir lecciones de cómo Erdogan utiliza esa pertenencia para mejorar sus relaciones con EEUU, a pesar de que Turquía hoy expresa la ideología de la Hermandad Musulmana, por lo que difícilmente iría a la misma guerra con Washington. Y en el caso específico de cómo se defiende la posesión de ciudades en África, Sánchez debiera fijarse en la manera como el Reino Unido defiende a Gibraltar, donde permanece desde que fuera cedido a Inglaterra por el Tratado de Utrecht (1713) a cambio de poner fin a su intervención en la Guerra de Sucesión española. Desde poco después España ha intentado recuperar ese peñón, pero sin éxito.

No se ve ningún hilo conductor en beneficio de España de su relación actual con Marruecos, toda vez que en nada le sirve ser el principal socio comercial europeo del reino, como tampoco se ha buscado obtener provecho de una situación donde el año pasado las ventas de armas españolas a Marruecos aumentaron en un 40%.

Dado el serio problema que España tiene con la natalidad necesita la inmigración, debido a que los nacimientos de españoles siguen cayendo. Sin embargo, lo que no necesita es la inmigración ilegal. España se acerca a los 50 millones de habitantes gracias a la inmigración, donde colombianos, venezolanos y también marroquíes encabezan las listas. Razones para inmigrar desde Marruecos abundan en temas como la pobreza, la reunificación familiar, el asilo o la violencia de género, pero el gran error del progresismo es satanizar la protección de fronteras como deber del Estado frente a la inmigración ilegal, olvidando además el hecho probado que algunos países usan la inmigración como elemento de guerra hibrida, cuando algo quieren conseguir del país invadido, algo importante para ellos.

Las decisiones tomadas por el gobierno de Pedro Sánchez perjudican geopolíticamente a España (REUTERS/Fabian Bimmer)

Las decisiones tomadas por el gobierno de Pedro Sánchez perjudican geopolíticamente a España (REUTERS/Fabian Bimmer)

Más aún,

Sin embargo,

En conclusión,

En la competencia con Marruecos, ese país se ha fortalecido ante la inacción española, por lo que no me sorprendería que el partido final de la Copa del Mundo 2030 se juegue en el nuevo estadio que para la ocasión y para 115.000 espectadores se construye en Marruecos, el “Gran Estadio Hasán II”, ya que como todos sabemos, en la FIFA esas decisiones se toman por el poder político y económico de quienes compiten, es decir, razones que también son determinadas por la geopolítica en el mundo de hoy.

@israelzipper

Máster y PhD en Ciencia Política, (U. de Essex, Inglaterra), Licenciado en Derecho (U. de Barcelona), Abogado (U. de Chile), excandidato presidencial (Chile, 2013)

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