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Subirse a un avión y no volver a pisar tierra durante casi un día completo pronto dejará de ser una idea futurista. Esa será la experiencia que ofrecerá la aerolínea Qantas cuando inaugure el vuelo comercial sin escalas más largo del mundo, una ruta que conectará Sídney con Londres en hasta 22 horas.
La iniciativa, bautizada como Proyecto Sunrise, comenzó a tomar forma hace casi diez años. En su sitio web, la aerolínea resume ese objetivo con una frase: «En 2017, anunciamos planes para conquistar la última frontera de la aviación: vuelos directos desde la costa este de Australia a Londres y Nueva York».
Según la planificación de la compañía, los vuelos diarios entre Sídney y Londres comenzarán en octubre de 2027.
Los pasajes saldrán a la venta en febrero de ese año y el primer Airbus A350-1000ULR, bautizado Vega, será entregado en abril de 2027.
Gracias a esta nueva operación, el tiempo de viaje se reducirá hasta en cuatro horas respecto de los itinerarios que hoy requieren una escala.
Para hacer posible este recorrido, Qantas encargó 12 Airbus A350-1000ULR especialmente adaptados para vuelos de ultralarga distancia. La principal modificación consiste en un tanque adicional de combustible instalado en la parte trasera del fuselaje, capaz de transportar cerca de 20.000 litros extra y aumentar considerablemente la autonomía del avión.
La tecnología ya fue puesta a prueba. Hace unos días, una de estas aeronaves completó un vuelo entre Melbourne y Toulouse, recorriendo 23.075 kilómetros sin escalas en 24 horas y 24 minutos. Aunque el trayecto se realizó sin pasajeros, permitió comprobar el funcionamiento de los sistemas de combustible, el aire acondicionado y las zonas de descanso de la tripulación.
La prueba también confirmó que el avión podrá sobrevolar la región del Polo Norte durante parte del año para aprovechar condiciones atmosféricas favorables y acortar los tiempos de viaje.
Una de las principales diferencias respecto de otros Airbus A350 será su configuración interior. En lugar de privilegiar la capacidad, la aerolínea optó por transportar solo 238 pasajeros, la menor densidad de asientos de cualquier A350-1000 actualmente en servicio.
Más del 40% de los asientos estarán destinados a cabinas Premium, distribuidas entre Primera Clase, Business, Premium Economy y Economy, con el objetivo de ofrecer mayor espacio personal durante un vuelo de casi un día completo.
En Primera Clase habrá únicamente seis suites cerradas, equipadas con camas de dos metros de largo, sillones independientes y espacios que podrán utilizarse para comer o trabajar.
Business incorporará por primera vez puertas corredizas para entregar mayor privacidad, además de asientos completamente reclinables y superficies de trabajo más amplias.
Premium Economy contará con asientos desarrollados con espuma viscoelástica multicapa y un diseño ergonómico especialmente pensado para vuelos de larga duración.
En Economy también habrá mejoras, con mayor separación entre filas, pantallas táctiles de 13,3 pulgadas y conectividad Bluetooth para dispositivos personales. Además, los pasajeros podrán optar por Qantas Economy Plus, una nueva categoría que ofrecerá aún más espacio para las piernas, embarque prioritario y acceso preferente a los compartimentos superiores.
Uno de los espacios más llamativos será la Zona de Bienestar, ubicada entre las cabinas Premium Economy y Economy. Allí los pasajeros podrán caminar, estirarse, hidratarse y acceder a una selección de refrigerios durante el viaje.
El área también incluirá paneles ergonómicos y un programa guiado de movimientos en pantalla, pensado para ayudar a reducir los efectos de permanecer sentado durante tantas horas.
La experiencia se complementará con wifi gratuito en todas las cabinas y un sistema de entretenimiento que estará sincronizado con la iluminación del avión, el servicio de comidas y los periodos de descanso para que cada pasajero pueda adaptar el viaje a sus propios horarios.
Reducir el desfase horario también fue uno de los objetivos del Proyecto Sunrise. Para lograrlo, Qantas trabajó junto al Centro Charles Perkins de la Universidad de Sídney y especialistas en salud, alimentación y diseño.
El Airbus contará con 12 escenas de iluminación, entre ellas «Amanecer», «Atardecer» y «Despierto», que irán cambiando durante el vuelo para acompañar el ritmo circadiano de los pasajeros.
La alimentación también tendrá un papel importante. Algunos desayunos incluirán ingredientes como cafeína o ají para favorecer el estado de alerta, mientras que el menú.
Estas estrategias ya fueron probadas en vuelos experimentales realizados en 2019 entre Sídney, Londres y Nueva York. Según Qantas, los voluntarios que siguieron programas específicos de alimentación, descanso, iluminación y actividad física presentaron un menor desfase horario y un mejor rendimiento cognitivo durante los días posteriores al viaje.





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