El día en que un extravagante sobrino nieto de Napoleón Bonaparte creó el FBI con 34 agentes rigurosamente seleccionados

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Charles Bonaparte
Charles Joseph Bonaparte, fiscal general nombrado por Theodore Roosevelt, fue el creador del Bureau of Investigation y el impulsor original del FBI

En sus discursos de bienvenida a los nuevos agentes del Federal Bureau of Investigation, J. Edgar Hoover solía pronunciar siempre la misma frase:

El peso de la figura de Hoover en la historia del FBI es tal que da la impresión de que esa agencia federal nació con él y que antes de su llegada no había nada, lo que es falso. Si bien con otro nombre, existía desde hacía 16 años y había tenido un origen más bien humilde. Se llamaba Bureau of Investigation (BOI) y cuando fue creado, el 26 de julio de 1908,

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Con sus luces y sus sombras, el nombre de J. Edgar Hoover opaca también al del verdadero creador de la agencia federal, un político de ascendencia francesa, trayectoria controvertida y personalidad algo extravagante llamado Charles Joseph Bonaparte, un hombre que como su apellido denuncia estaba emparentado con Napoleón.

Charles Bonaparte

La primera sede del FBI creado por Charles Joseph Bonaparte

Un hombre de confianza

A fines de 1906, cuando el presidente Theodore Roosevelt nombró a su amigo Charles Bonaparte como fiscal general, es decir, jefe del Departamento de Justicia y principal funcionario encargado de hacer cumplir la ley desde el gobierno federal, el abogado tenía 55 años y venía de cumplir una cuestionada gestión como secretario de Marina. Se lo acusaba de trabajar poco y nada, al punto que

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En los ambientes políticos, nadie creía que Bonaparte fuera el hombre indicado para encarar semejante tarea, pero Teddy – como se llamaba familiarmente al presidente –

Jerónimo Napoleón Bonaparte

Jerónimo Napoleón Bonaparte (1805-1870), hijo de Jerónimo Bonaparte, sobrino de Napoleón y padre de Charles Joseph Bonaparte, fiscal general de los Estados Unidos y fundador del FBI

Pasado ese primer encontronazo, los dos hombres se hicieron amigos y Bonaparte cumplió un papel clave como elector del Estado de Maryland para que Roosevelt llegara a la presidencia. Teddy sabía de la fidelidad de ese abogado de Harvard, bajo y fornido, cuya cabellera mostraba unas entradas que anunciaban una futura calvicie y por eso lo había elegido para que lo acompañara en su gestión a pesar de la mala opinión que la prensa tenía de él.

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El aristócrata democrático

La mala imagen de Bonaparte no se debía solamente a su opaca gestión como secretario de Marina. Otro motivo eran sus orígenes. Para el democrático espíritu del pueblo estadounidense y sus políticos, provenir de

A la hora de separarse de su marido, Isabel exigió una pensión vitalicia de 60.000 francos anuales – una verdadera fortuna para la época – y se mudó con su hijo a los Estados Unidos. Años después “Bo” se casó con Susan May Williams y tuvo dos hijos: Jerome, que decidió ser soldado, y Charles, que prefirió estudiar Derecho en Harvard. Aunque los miembros de la rama “americana” de los Bonaparte

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Napoléon Bonaparte

Napoléon Bonaparte, en la célebre pintura de Jean-Louis David

Era un prejuicio injusto. Nadie parecía tener en cuenta las innegables pruebas de vocación democrática que Charles había dado durante toda su carrera política. En 1885 fue uno de los creadores de la Liga Reformista de Baltimore, un grupo de republicanos progresistas que se hizo del gobierno municipal en las elecciones de 1895 y acabó con décadas de corrupción gubernamental. Fue miembro de la Junta de Comisionados Indios de 1902 a 1904, presidente de la Liga Nacional de Reforma del Servicio Civil en 1904 y fideicomisario de la Universidad Católica de América en Washington.

En las elecciones presidenciales de 1904, Bonaparte fue uno de los ocho candidatos republicanos a elector presidencial. En ese momento, Maryland elegía a los electores individualmente, en un comicio general y, en un resultado inusual, Charles obtuvo la mayor cantidad de votos de todos los candidatos, superando por un estrecho margen a los ocho candidatos demócratas, quienes a su vez superaron por un estrecho margen a los otros siete republicanos. Por lo tanto, Bonaparte fue el

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Sin fuerzas propias

Cuando finalmente asumió como fiscal general, Bonaparte no demoró en darse cuenta de que tenía las manos atadas para hacer frente a la creciente ola de delincuencia y corrupción que azotaba al país.

Por eso, cuando Bonaparte quería que se investigara algún caso debía pedir “prestados” algunos agentes al Servicio Secreto, lo que generaba más de un inconveniente, porque a la hora de reportar los resultados de su trabajo esos hombres informaban al jefe del Servicio antes que al fiscal general. En su primer informe al Congreso, Bonaparte denunció esa situación: “Debe llamarse la atención del Congreso sobre la anomalía de que el Departamento de Justicia no cuenta con un cuerpo ejecutivo, y más concretamente, con un cuerpo detectivesco permanente bajo su control inmediato”, dijo frente a los legisladores.

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No recibió la respuesta que esperaba. Los legisladores le preguntaron por qué “alquilaba” investigadores del Servicio Secreto para sus pesquisas si no existía ninguna ley que lo autorizara. Al final terminaron acusándolo de excederse en sus funciones y prohibieron el préstamo de agentes del Servicio Secreto no solo al Departamento de Justicia sino a cualquier otra dependencia del poder ejecutivo. Bonaparte respondió entonces que, si el fiscal general “tuviera bajo sus órdenes inmediatas

34 agentes seleccionados

La jugada de Charles Bonaparte frente al Congreso estadounidense había sido cuidadosamente planeada. Era una idea del segundo del fiscal general, David D. Caldwell, un joven abogado, que había sugerido que los hombres que el Departamento de Justicia tomaba “prestados” del Servicio Secreto y otras agencias, se integraran permanentemente a la oficina del fiscal general y fueran puestos a las órdenes de un investigador jefe nombrado por Bonaparte. El siguiente paso fue que Roosevelt autorizara a Bonaparte a utilizar fondos asignados a los gastos de la fiscalía general para contratar un equipo de investigadores propios. Con ese visto bueno,

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Charles Bonaparte

Las primeras credenciales de los agentes del FBI

El primer equipo estuvo integrado por 34 agentes, que quedaron a las órdenes del investigador jefe del Departamento de Justicia, Stanley Finch, que hoy es considerado el primer director del FBI. Nueve de ellos eran antiguos agentes del Servicio Secreto que ya habían trabajado a préstamo para la fiscalía general y los otros 25 fueron rigurosamente seleccionados por Finch y el propio Bonaparte. “Por orden de Bonaparte, Finch reunió a su alrededor a unos 25 hombres: los agentes del FBI originales. Juntos, Finch y el fiscal general revisaron la lista de hombres disponibles para esta labor especial de investigación. Primero, se elaboró un

Aunque David Finch era nominalmente el director de la nueva agencia federal de investigaciones, fue Charles Bonaparte quien

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En la actualidad, dirigido por Kash Patel, el FBI cuenta con alrededor de 13.700 agentes especiales, dedicados a investigaciones, trabajos de campo y seguridad, y más de 20.000 analistas, lingüistas, perfiladores y personal científico, a los que se suman más de 5.000 empleados administrativos, distribuidos en 56 oficinas regionales. Además, opera mediante 60 oficinas de agregados legales – conocidas como

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