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En un discurso a la nación transmitido este jueves, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, apuntó directamente contra China, a la que responsabilizó por lo que calificó como «la mayor filtración de datos electorales de la historia» durante la elección presidencial de 2020.
Según el mandatario, el gigante asiático obtuvo ilegalmente 220 millones de registros de votantes estadounidenses, incluyendo nombres, información de contacto, afiliación política y «otros datos sensibles».
Trump calificó la supuesta brecha como una «pesadilla de seguridad electoral sin precedentes» y sugirió que China trabajó para «socavar mi primer Gobierno y nuestra campaña de 2020», además de intentar influir en las elecciones intermedias de 2018, cuando los demócratas recuperaron el control de la Cámara de Representantes.
El presidente también acusó a Beijing de haber aprovechado sus vínculos con empresas estadounidenses para «volverse en mi contra» e «identificar a periodistas de Estados Unidos… para escribir artículos más negativos sobre él».
El mandatario inició sus declaraciones desde el Salón Este de la Casa Blanca con una advertencia sombría: aseguró que el sistema electoral del país «presenta fallas catastróficas».
«Estados Unidos ha vuelto y le está yendo muy bien, pero aún enfrentamos un gran desafío que debe abordarse con urgencia, porque ningún país puede ser grande sin elecciones justas y honestas», afirmó Trump.
Añadió que «todo estadounidense merece saber que, cuando vota, ese voto será contado con exactitud, y para eso el sistema debe ser seguro; uno en el que el fraude y la interferencia no solo sean difíciles, sino prácticamente imposibles».
El presidente fue más allá al señalar que «el sistema electoral que tenemos expone peligrosamente —y realmente expone, a niveles nunca antes vistos— a ataques informáticos, manipulación e interferencia extranjera», y sostuvo que «durante muchos años se les ha ocultado esta información vital» a los ciudadanos.
Pese al tono de sus declaraciones, Trump insistió en que el objetivo de desclasificar estos documentos no es sembrar dudas sobre el sistema.
«Nuestro propósito al divulgar esta información no es debilitar la confianza en las elecciones, sino reforzarla al identificar las vulnerabilidades y corregirlas muy, muy rápidamente. Y eso es lo que estamos haciendo», declaró.
Las acusaciones se producen dos meses después de que Trump viajara a China para reunirse con el líder Xi Jinping, y antes de una visita del mandatario chino a la Casa Blanca prevista para fines de septiembre.





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