
Cuando el historiador británico
La biografía del propio
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Si en lo identitario, Turquía ha transitado hacia una
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El dilema turco interior ha quedado engullido por la voracidad de este islamista radical cuyo objetivo es la desaparición del legado de Ataturk. Pero si el interior está desdibujado, el dilema turco en el exterior está más vivo que nunca: por un lado, es un país militarmente poderoso y geopolíticamente imprescindible, de manera que tanto la OTAN como la UE necesitan tenerlo de socio; por el otro, preocupa su política exterior, agresiva, ambivalente y expansiva. Interviene en Libia, donde ha sentado bases permanentes, en el Sahel, a través de las dictaduras prorrusas, en el Cáucaso, en la isla de Chipre (con una política islamizadora muy agresiva), y por supuesto en todo Oriente Medio, donde quiere sustituir a Irán y a Arabia Saudita como poder central, mientras hostiga permanentemente a Israel. Si en lo identitario, Erdogan anhela restituir a la Turquía islámica, y en lo político, emula al sultanato, en la estrategia internacional quiere recuperar el viejo imperio otomano. Algo así como la Gran Rusia de Putin, pero en versión turca. De ahí que sea un auténtico dilema para Occidente porque Turquía es una solución, pero una solución envuelta en un problema. Un problema que, de la mano de Erdogan, puede convertirse en el más importante de la región en los próximos tiempos.
X: @RaholaOficial
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