Sabían que el duelo ante los franceses no iba a ser sencillo. Una final anticipada antes del gran duelo por la copa. Solo la mejor España, esa que ganó hace dos años la Eurocopa, sería capaz de derrotar a
Los nervios se apoderaron del encuentro en los primeros minutos. Imprecisiones por parte de la
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El duelo fue todo lo que se esperaba. Solo una mínima diferencia o un error decantaría al ganador del partido y primer finalista del Mundial 2026. El fallo llegó en el minuto 22, cuando La Roja empezaba a acomodarse en las inmediaciones del área francesa y había conseguido adueñarse del balón, como acostumbra a hacer.
Lucas Digne trató de despejar un balón alto, pero ahí estaba Lamine Yamal para evitarlo y robar el esférico. La patada, sin embargo, del defensa francés no se detuvo y acabó golpeando en el extremo español. El árbitro no tuvo dudas: penalti. La revisión en el VAR tampoco cambió la decisión del colegiado.
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Un segundo después llegaba la pausa de hidratación. Era el momento de ajustar la estrategia, especialmente la de Les Bleus, que hasta ese momento nunca se habían visto con un marcador en contra en este torneo. Ahora debían afrontar la compleja situación de dar la vuelta a un marcador. España, sin embargo, desplegó sus alas tras el gol y comenzó a lucir su mejor fútbol. El siguiente revés lo recibió también Francia con
Pedro Porro sentencia el partido
La segunda parte siguió la misma tónica que la primera. La Roja movió el balón con transiciones rápidas, jugadas dinámicas y movimientos por las bandas. Lamine y Baena desequilibraron, convirtiéndose en la peor pesadilla de Digne y Koundé.
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Fue
España, dando un golpe sobre la mesa, había conseguido humanizar a una
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