
Sabrina González Pasterski tenía 14 años cuando voló en solitario el avión que ella misma había construido. Hoy, con 33, lidera uno de los proyectos más ambiciosos de la
Nació en 1993 en
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A los 14 voló en solitario, y ese avión fue el argumento que convenció al

“Pensé: ya hice lo de la aeronáutica, ahora voy a ser física”, contó. El cambio resultó radical: se graduó en tres años con un promedio perfecto y fue la primera mujer en décadas en encabezar el programa de física del MIT.
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En 2013 ingresó al doctorado en la
Allí se enfocó en el problema de la gravedad cuántica: el intento de unir la mecánica cuántica, que explica el comportamiento de las partículas más pequeñas, con la relatividad general, que describe cómo funciona la gravedad a gran escala. Esa pregunta sin respuesta ordenó toda su investigación posterior.
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De Chicago al MIT: una infancia entre aviones y física

Fue durante el doctorado cuando Pasterski escribió, junto a Strominger y al físico
Fue publicado en
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Con los coautores, la física demostró que esa onda genera un retraso relativo y permanente entre esos haces, un fenómeno nuevo que llamaron “efecto de memoria de spin”. Ese resultado amplió la comprensión de cómo las ondas gravitacionales alteran el espacio-tiempo de manera duradera.
Luego, Pasterski extendió esa línea de investigación al electromagnetismo y publicó un trabajo en solitario. Se difundió en
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Analizó qué ocurre en los bordes del espacio-tiempo cuando pasa una onda electromagnética. Demostró que el efecto de memoria que deja esa onda es matemáticamente equivalente al teorema de Low, un resultado clásico de la física de partículas.
Dos fenómenos que parecían distintos eran en realidad la misma cosa vista desde ángulos diferentes.
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Ambos trabajos llamaron la atención del reconocido físico inglés
La conexión con Hawking disparó la atención mediática sobre la física y se la mencionó con el apodo de “la
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La científica respondió con más trabajo: el
Reformularon las ecuaciones que describen colisiones de partículas como si un observador las viera desde un punto infinitamente lejano, proyectadas sobre una esfera imaginaria en el cielo. Demostraron que esas colisiones, vistas así, obedecen las mismas reglas matemáticas que una teoría bidimensional.
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Ese resultado abrió el campo de la “

Hoy González Pasterski dirige la
La iniciativa reúne a físicos especializados en amplitudes, física matemática y gravedad cuántica, cuenta con un financiamiento de 8 millones de dólares de la Fundación Simons.
“Lo que busco es el código fuente del universo”, explicó. La física que a los 14 años quería entender cómo pequeñas piezas se unen para crear algo sigue haciendo exactamente eso, solo que ahora la pieza que intenta armar es el universo entero.
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