El motor económico que el Estado deja a su suerte

El motor económico que el Estado deja a su suerte

Casi nueve de cada diez micro y pequeñas empresas operan al margen del sistema, lejos del crédito, los

Ninguna economía como la peruana puede entenderse sin sus micro y pequeñas empresas. Son el motor que sostiene el empleo cotidiano, la columna vertebral del comercio de barrio y, en buena parte del territorio, la única forma de actividad económica organizada que existe.

El Ministerio de la Producción calcula que las mipyme generan casi el 91% de la población ocupada del sector privado en el país. De acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Hogares del INEI, precisó esa cifra para 2024 en 8.3 millones de puestos de trabajo, equivalentes al 45% de la población económicamente activa ocupada, con ventas que representaron el 14.2% del Producto Bruto Interno nacional. Ningún otro segmento empresarial tiene una huella tan extendida en la vida económica diaria de los peruanos.

A pesar de ese peso, el sector que más empleo genera en el país es, al mismo tiempo, el que el Estado conoce y atiende menos. El 86.8% de las mype no estaba registrada en la Sunat en 2024, una informalidad que viene en aumento sostenido desde el 79.9% que se registraba en 2016. Casi nueve de cada diez negocios del país funcionan, en los hechos, invisibles para el sistema tributario y financiero formal.

Las causas son conocidas y , lamentablemente, persisten. La rigidez de la legislación laboral peruana y la percepción de que formalizarse no trae beneficios tangibles se combinan para que mantenerse fuera del sistema resulte, para millones de microempresarios, la opción más razonable. A esto se suma, en los últimos años, el avance de la extorsión sobre bodegas, restaurantes y talleres, un factor que elimina cualquier incentivo a crecer cuando crecer significa volverse un blanco más visible.

El costo de esa informalidad no se limita a lo fiscal. Los ingresos promedio de los trabajadores en mype formales cayeron de S/1,082 en 2023 a S/860 en 2024, una reducción del 20% en un solo año. Una economía donde la mayoría de los negocios opera sin registro termina siendo, también, una economía donde la mayoría de los trabajadores queda sin protección.

Hoy sábado, el Día de las Microempresas y Pymes que instituyó Naciones Unidas ofrece la oportunidad de poner el problema sobre la mesa, aunque la fecha por sí sola no resuelve nada. El nuevo gobierno, como el nuevo parlamento, tienen en este sector una palanca de desarrollo que requiere decisiones concretas más que discursos de homenaje.

Simplificar los regímenes tributarios para microempresas y garantizar seguridad básica en mercados y zonas comerciales son medidas que convertirían esa celebración en algo más que un saludo protocolar.

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