En
Sus padres, dos hermanos y varios familiares vivían en
PUBLICIDAD
Intentó llamar una y otra vez. Los mensajes quedaban sin entregar. Las aplicaciones se actualizaban sin mostrar novedades. En los grupos familiares solo aparecían preguntas de otros parientes que tampoco sabían nada.
Recién cerca de las 11 de la mañana llegó una respuesta:
PUBLICIDAD
La historia de Ramón se repitió durante horas en distintas ciudades del mundo.
En
PUBLICIDAD
Para muchos, la espera se prolongó durante toda la noche.
Una segunda emergencia
Mientras las cámaras mostraban
PUBLICIDAD
Familias enteras pasaron horas sin saber si sus seres queridos habían sobrevivido.
Otros lograron establecer contacto, pero solo de forma intermitente y mediante mensajes breves que llegaban con horas de retraso. Algunos recibieron una fotografía. Otros apenas una palabra.
PUBLICIDAD
Muchos no recibieron nada.
El problema de comunicarse en medio del desastre
Las dificultades no surgieron únicamente por la magnitud del
Durante años, el país ha enfrentado un deterioro progresivo de su infraestructura de telecomunicaciones.
Las fallas eléctricas, la falta de mantenimiento, la escasa inversión tecnológica y las limitaciones de conectividad han sido señaladas reiteradamente por especialistas como algunos de los principales problemas del sector.
PUBLICIDAD
El momento en que poderosos terremotos sacuden Venezuela
Cuando el sismo golpeó zonas densamente pobladas del país, esa fragilidad quedó expuesta.
La saturación de las redes, los cortes de energía y las interrupciones en los servicios de comunicación dejaron a numerosas comunidades prácticamente aisladas durante las horas más críticas.
PUBLICIDAD
El país de los rumores
En ausencia de información clara, comenzaron a circular versiones de todo tipo.
Para quienes buscaban noticias de familiares, cada mensaje podía convertirse en una fuente de esperanza o de desesperación.
En muchos casos era imposible distinguir entre información real y rumores.
La situación se vio agravada por un ecosistema informativo debilitado tras años de restricciones y dificultades para el funcionamiento de medios independientes, una realidad que numerosos organismos de libertad de prensa han documentado en Venezuela.
PUBLICIDAD
Una vulnerabilidad que va más allá de los edificios
El
La capacidad de un país para enfrentar una catástrofe no depende únicamente de hospitales, ambulancias o equipos de rescate. También depende de la posibilidad de mantener informada a la población.
La situación se vio agravada por un problema que Venezuela arrastra desde hace años:
Durante años,
Al mismo tiempo, la infraestructura tecnológica del país se ha deteriorado de manera sostenida.
El resultado quedó en evidencia tras el
Mientras miles de personas buscaban sobrevivientes entre los escombros, otras miles luchaban por algo mucho más simple: conseguir una señal telefónica que les permitiera saber si sus familiares seguían vivos.
Esperar una señal
En las horas posteriores al desastre, la escena se repitió una y otra vez. Personas observando sus teléfonos. Actualizando aplicaciones. Llamando sin éxito. Esperando.

Para muchos venezolanos que viven fuera del país, el
Porque cuando las comunicaciones fallan, la incertidumbre también se convierte en una víctima de la catástrofe.
Y en medio de los escombros, los apagones y las operaciones de rescate, millones de personas descubrieron que una de las cosas más difíciles de encontrar después del
Era información.
Compartir nota:





Deja una respuesta