
José Daniel Ferrer, líder de la
“
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El dictador presentó el paquete ante los medios estatales con la consigna de que “
Para Ferrer, el problema no reside en el vocabulario de las medidas sino en su arquitectura. Mientras el
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El asalto a la propiedad: de 1959 a la Ofensiva Revolucionaria
Para comprender el alcance real de lo anunciado, Ferrer trazó ante
La
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En las ciudades, el proceso fue igualmente sistemático. Primero fueron intervenidas grandes compañías, bancos, refinerías y centrales azucareros. Luego vino la nacionalización del comercio mayorista y de buena parte del aparato productivo. El golpe final llegó en 1968 con la llamada

El ciclo de aperturas y cierres
Dentro del propio régimen hubo un debate temprano sobre el modelo a seguir.
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La primera apertura de cierta importancia llegó en 1980 con los
La segunda gran apertura llegó en los años 90, forzada por la caída de la
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Con

Las MIPYMES: el último ciclo antes del anuncio de Díaz-Canel
En 2021, bajo
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El opositor subrayó que la crisis que empuja el actual anuncio es considerablemente más grave que las anteriores:

La trampa estructural y el riesgo de un nuevo padrino
Ferrer advirtió a
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La raíz del problema, insistió el líder de la UNPACU, no es económica sino política y estructural.
La agricultura cubana, destruida por décadas de colectivización y control estatal, ilustra para Ferrer la magnitud del daño acumulado. Reclamó que las tierras sean devueltas a sus legítimos dueños o entregadas en propiedad plena a campesinos dispuestos a hacerlas producir, con libertad para sembrar, vender, importar insumos —maquinarias, fertilizantes, semillas, tecnología— y exportar sin intermediarios estatales ni permisos políticos. Las medidas anunciadas por Díaz-Canel contemplan acceso directo a insumos y participación en el mercado cambiario para los productores agrícolas, pero no modifican la estructura de propiedad de la tierra.
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Los modelos que Cuba no sigue
Para Ferrer, los países que salieron del comunismo o del estatismo extremo no lo lograron con reformas cosméticas.
Lo que Cuba necesita, según Ferrer, es
El monopolio de las empresas estatales —que Ferrer señaló como responsables de décadas de improductividad, corrupción e ineficiencia— debería desmantelarse, con sus activos transferidos al sector privado, a cooperativas reales o a emprendedores e inversores capaces de producir y competir. El anuncio de Díaz-Canel prevé mayor autonomía para esas mismas empresas estatales, pero no su privatización ni su disolución.
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