Cambio de era en Perú: por qué ya no será tan fácil destituir al próximo Presidente (aunque llegue por pocos votos)

Acuarela de Keiko Fujimori y un hombre llamado Sanchez, ambos sonriendo y saludando, de la cintura para arriba, con la bandera peruana de fondo.
Keiko Fujimori y Roberto Sánchez disputan la presidencia en la elección más reñida de la historia reciente de Perú, marcada por nuevas reglas institucionales (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Igual lo van a destituir”. Esta frase se repite en los análisis internacionales sobre

Perú todavía sufre la

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Puede que tengan razón en lo primero. Pero se equivocan en la conclusión.

El sistema cambió

En marzo de 2024, el Congreso aprobó la Ley de Reforma Constitucional N.º 31988 y restableció

La reforma tiene una consecuencia concreta e inmediata sobre la pregunta que todos se hacen:

Desde el 28 de julio de 2026, el Congreso pasará a ser bicameral, con una Cámara de Diputados y una Cámara de Senadores. (Foto: Agencia Andina)

El Congreso peruano aprobó en 2024 una reforma constitucional que restablece la bicameralidad y endurece el proceso de destitución presidencial. (Foto: Agencia Andina)

Bajo el sistema que rigió desde 1993, destituir -o vacar, como se usa en Perú- a un presidente requería 87 votos en una sola cámara. Sin plazos mínimos reales. En la práctica, una coalición opositora motivada podía montar el proceso en 48 horas.

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Ahora el proceso tiene dos etapas y ningún atajo. En

Ya no existe la destitución exprés: se necesitan dos mayorías calificadas, dos cámaras y dos procesos con sus propios tiempos.

Congreso fragmentadísimo

El Congreso que se eligió el 12 de abril está fragmentado en seis fuerzas. Según las proyecciones de Datum,

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Para sacar al presidente, se tienen que juntar 87 votos en Diputados y 40 en el Senado. Son adhesiones de partidos que no se quieren entre sí, y tienen que ponerse de acuerdo durante un tiempo suficiente como para atravesar dos procesos separados. En el medio, el Ejecutivo tendrá días de margen -gracias a los nuevos plazos- para desarmar la enbestida.

Destituirlo no es imposible. Pero es cualitativamente distinto al raid de expulsiones que fue posible durante una década.

Así, la debilidad electoral del próximo presidente puede devenir en “estabilidad” en el poder.

Infografía que muestra el nuevo proceso de destitución presidencial en Perú, con ilustraciones de edificios del Congreso, figuras políticas y gráficos de proceso.

El Parlamento fragmentado y la nueva ley dificultan que una sola fuerza política impulse la destitución presidencial en Perú. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cierto es que un presidente que

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La fragilidad, en este caso, puede transformarse en disciplina.

Desde 2016, Perú tuvo ocho presidentes. El promedio es uno por año. Pero ese promedio corresponde a un sistema que ya no rige.

Puede ser el presidente más débil electoralmente en décadas… Pero también el más difícil de derribar.

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