
Cuando Uruguay y Argentina se enfrentaron en la final del primer Mundial de la historia, en 1930, los capitanes de ambos equipos no se pusieron de acuerdo
Casi un siglo después, el esférico que rodará por los campos de Estados Unidos, México y Canadá en el
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Entre medias, el balón ha pasado por el cuero empapado de lluvia, la revolución sintética, el escándalo aerodinámico del Jabulani y la irrupción silenciosa de los chips. Cada cuatro años,
El problema era el agua
Durante décadas, el mayor enemigo del balón no fue la aerodinámica ni el diseño: fue la lluvia. Los primeros esféricos se fabricaban con
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El camino hacia la impermeabilidad fue lento. En Francia 1938, el modelo

El Telstar y la televisión
El salto estético más reconocible llegó en México 1970, cuando Adidas se convirtió en proveedor oficial de la FIFA y presentó el
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A partir de ahí, Adidas mantendría ese lenguaje visual durante cinco ediciones, como símbolo más reconocible, el

El salto sintético
México 1986 marcó otro punto de inflexión: el
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En las ediciones siguientes, la búsqueda fue reducir paneles para acercarse a la esfera perfecta. El

El desastre del Jabulani
Sudáfrica 2010 quedó marcada en la memoria de los porteros del mundo por el
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El chip entra en juego
La respuesta llegó escalonada. El
El verdadero cambio llegó en
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Lo que tiene dentro el Trionda
El balón de 2026 lleva esa tecnología un paso más allá. El sensor ya no flota en el centro: se inserta directamente en la pared interna de uno de los cuatro paneles. El resultado es un sensor que emite 500 lecturas por segundo y se sincroniza con
Cada jugador que pisa el césped es digitalizado en tiempo real. Cuando el chip detecta el impacto de un pie sobre
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