Etiqueta: Ministerio Publico

  • “Tío Luigi”, el jefe de la mafia que se apropiaba de las casas de los muertos

    Política07 Jun 2026 | 6:00 h

    “Tío Luigi”, el jefe de la mafia que se apropiaba de las casas de los muertos

    Cabecilla.

    • Elecciones 2026 EN VIVO: sigue la segunda vuelta entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez minuto a minuto
    • Segunda vuelta: conoce el horario para ir a votar este 7 de junio por las Elecciones 2026

    EL DATO. El “Tío Lui tenía contactos en Sunarp, el Archivo General de la Nación, el Poder Judicial  y Sedapal para que le  facilitaban la usurpación de inmuebles.EL DATO. El “Tío Lui tenía contactos en Sunarp, el Archivo General de la Nación, el Poder Judicial y Sedapal para que le facilitaban la usurpación de inmuebles.Foto del autorDoris AguirreEscucharResumenCompartir

    El mecanismo de apropiación de inmuebles era perfecto hasta que la codicia lo desbarató.

    Únete a nuestro canal de política y economía

    La organización contaba con un infiltrado clave en Sedapal para iniciar el proceso de usurpación de un departamento, una casa o una galería comercial. ¿Qué tenía que ver un empleado de la empresa limeña de agua potable en la trama criminal? César Castillo Villanueva, de 28 años, tenía acceso a la información de los clientes que habían dejado de pagar el servicio por fallecimiento y cuyos domicilios estaban abandonados. Una vez que el cabecilla recibía los datos, el resto de la maquinaria criminal falsificaba documentos para quedarse con el inmueble y venderlo. El jefe era Luis Alberto Pérez Delgado, «Tío Luigi», un estafador de 54 años, y su mano derecha era Daniel Castillo Díaz, de 55 años, padre de César Castillo Villanueva, el servidor de Sedapal.

    TE RECOMENDAMOS

    TODO SOBRE LOS CIERRES DE CAMPAÑA Y RESPALDO | SIN GUION CON ROSA MARÍA PALACIOS

    Registradora. La funcionaria de la SUNARP, Carmen Martínez Galván, era parte de la mafia.

    Registradora. La funcionaria de la SUNARP, Carmen Martínez Galván, era parte de la mafia.

    Un chat obtenido durante las indagaciones del fiscal Juan Orihuela Legonia sobre las comunicaciones cruzadas entre el padre Daniel Castillo y su hijo César Castillo dejó en evidencia el vínculo.

    “Oe, César (Castillo). ¿Cuando vas a ir a ver el agua, así encuentras casas botadas que no tienen dueño? Que estén tiradas en sitios grandes. ¡Avísame, pues, huevón!”, le escribió Daniel Castillo a su hijo Césa Castillo, trabajador de Sedapal, el 28 de agosto de 2024.

    “Huevón, trata de buscar propiedades que estén tiradas para empezar a chequearlas y en una de esas las ‘pintas’ y ganamos plata”, insistió Daniel Castillo.

    PUEDES VER:

    lr.peArchivero. Raúl Valdivia Hurtado, del AGN, validaba documentos falsos del “Tío Luigi”.

    Archivero. Raúl Valdivia Hurtado, del AGN, validaba documentos falsos del “Tío Luigi”.

    La sangre en el río

    A continuación, Luis Alberto Pérez armaba la documentación fraguada para apropiarse de los inmuebles. Para consumar el plan, contaban con una red a sueldo en la Superintendencia Nacional de los Registros Públicos, el Poder Judicial y el Archivo General de la Nación, entre otras entidades. La estrategia delictiva funcionó durante más de una década y, con la usurpación de 20 inmuebles, Pérez y su banda amasaron más de US$25 millones en ganancias ilícitas.

    Era una maquinaria criminal que funcionaba perfectamente, hasta que el paranoico Luis Alberto Pérez, el «Tío Luigi», creyó que miembros de su organización pretendían arrebatarle uno de sus mejores negocios: una codiciada galería en el jirón Paruro, en Mesa Redonda, en el Centro de Lima. ¿Su valor? S/7 millones.

    Aparentemente, dos brutales crímenes en San Isidro y Ate, en una Lima convulsionada por las ejecuciones cotidianas de los sicarios, no parecían tener conexión.

    Lo primero que descubrió la Policía es que en el homicidio de Daniel Castillo Díaz, el 27 de septiembre de 2024, en el Centro Camino Real, en San Isidro, se usó la misma arma que en el asesinato de Julio Pacheco Pimentel, el 14 de octubre del mismo año, en el colegio Julio C. Tello de Ate, donde era profesor. Cuando el fiscal Juan Orihuela Legonia recibió los resultados del contenido de los teléfonos de ambas víctimas, encontró que entre los dos había comunicaciones.

    Lo que siguió fue la revelación de cómo funcionan las organizaciones criminales dedicadas a la apropiación ilícita de inmuebles.

    Los homicidios de Daniel Castillo Díaz y Julio Pacheco Pimentel están relacionados con uno de los golpes más importantes de la mafia del «Tío Luigi» para apoderarse de un viejo inmueble del jirón Paruro 1975.

    La presa. El inmueble usurpado por lamafia del “Tío” Luigi ahora es una galería comercial en el jirón Paruro

    La presa. El inmueble usurpado por lamafia del “Tío” Luigi ahora es una galería comercial en el jirón Paruro

    PUEDES VER:

    lr.pe

    Dos muertes anunciadas

    El «Tío Luigi» organizó un expediente que contenía una escritura pública falsa y lo insertó en el Archivo General de la Nación. Los documentos acreditaban falsamente que la congregación religiosa Seglares de Nuestra Señora de la O (fundada en 1588) vendió el inmueble a los esposos Alfredo Bulege Espinoza y Eufemia Pimentel Zegarra, coincidentemente, ya fallecidos. El supuesto contrato está fechado el 27 de marzo de 1974 y registrado en la notaría Cristóbal Ramírez Susanibar.

    EJECUTADO. Luis Alberto Pérez, el “Tío Luigi”, dispuso la muerte de su socio Daniel Castillo Díaz.

    EJECUTADO. Luis Alberto Pérez, el “Tío Luigi”, dispuso la muerte de su socio Daniel Castillo Díaz.

    El mismo abogado que fabricó el falso contrato de compraventa, Pedro Huambachano Huamán, ejecutó la sucesión intestada del inmueble a favor de los hermanos Julio, Hilda y Luis Pacheco Pimentel, como herederos de Eufemia Pimentel Zegarra. Se incluyó a Magdalena Bulege Melgar, hija de Alfredo Bulege Espinoza.

    Cuando el abogado Pedro Huambachano pidió al Archivo General de la Nación (AGN) una copia legalizada de la minuta de compraventa del inmueble del jirón Paruro, los trabajadores se percataron de que contenía firmas diferentes de las del notario Cristóbal Ramírez Susanibar.

    Sin embargo, pese a las observaciones, el servidor del AGN, Raúl Valdivia Hurtado, expidió el documento requerido por Pedro Huambachano y este lo elevó a la Sunarp. Todo estaba concertado.

    La mafia captó a la registradora de control de documentos de la Sunarp, Carmen Martínez Galván, quien convalidó el expediente fraudulento que convierte a los hijos de Eufemia Pimentel y Alfredo Bulege en los nuevos dueños del inmueble del jirón Paruro 1075.

    El paso siguiente fue que los «herederos» donaron la propiedad a Luis Alberto Pérez, «Tío Luigi», y Daniel Castillo Díaz, su brazo derecho. ¡El plan salió perfecto!

    Eso parecía hasta que en junio de 2024 el vehículo de Hilda Pacheco Pimentel, una de las supuestas herederas, fue capturado por la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT). Le dijeron que debía S/30.000 en impuestos por la propiedad del inmueble del jirón Paruro. Ella ni sus hermanos sabían que eran los dueños. Pero pretendieron aprovecharse de la situación.

    En representación de sus hermanos, el profesor Julio Pacheco Pimentel se contactó con Daniel Castillo y le propuso una «conciliación» de S/5 millones, a cambio de no acudir a las autoridades y revelar el fraude. Castillo se comunicó con su jefe, el «Tío Luigi», Luis Alberto Pérez, y recibió como respuesta que ofreciera US$10 mil. Ni un centavo más. Julio Pacheco rechazó la oferta e insistió en los S/5 millones. Fue tanta la insistencia de los hermanos Pacheco que, aparentemente, el «Tío Luigi» creyó que estos actuaban en contubernio con su socio Daniel Castillo.

    Los chats encontrados por el fiscal Juan Orihuela Legonia consignan que el «Tío Luigi» decidió terminar el asunto ordenando el asesinato de Daniel Castillo y Julio Pacheco. Por desconfiado, el «Tío Luigi» y su mafia cayeron en manos de las autoridades.

    PUEDES VER:

    El último mensaje del socio asesinado, Daniel Castillo

    En el celular hallado en el cuerpo de Daniel Castillo Díaz, asesinado por orden de su socio Luis Alberto Pérez, «Tío Luigi», se encontraron mensajes con el abogado de la mafia, Pedro Huambachano Huamán. Es un indicio de que seguía en actividades delictivas cuando fue ejecutado.

    “Pedro (Huambachano), esa señora ha fallecido hace poquito. Hazte una minuta del 2013 para poder entrar a su casa. Sí, recién ha fallecido”, le escribió Daniel Castillo al Pedro Huambachano.

    El 12 de mayo, agentes de la Dirección de Investigación de Lavado de Activos de la PNP capturaron al «Tío Luigi», al hijo de Daniel Castillo, César Castillo Villanueva, y a Pedro Huambachano, entre otros.

    • Ministerio Público
    • Policía Nacional del Perú
    • Sunarp
    • Sedapal

    google iconPrefiero a La República en Google

  • Jefe policial de Ayacucho proveía de armas y municiones a narco del VRAEM

    Política31 May 2026 | 5:59 h

    Jefe policial de Ayacucho proveía de armas y municiones a narco del VRAEM

    EL TOPO de la cocaína. Interceptaciones telefónicas detectaron que el capo de la

    • TGP despidió a trabajadores que formaron el sindicato de la empresa
    • Encuesta IEP entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez: indecisos se duplican y llegan a 26%, blanco y nulo cae al 6%

    El comandante PNP Arturo Cárdenas detenido en su despacho de Criminalística, que usaba para proveer  armas y munición al narco el “ViejoEl comandante PNP Arturo Cárdenas detenido en su despacho de Criminalística, que usaba para proveer armas y munición al narco el “ViejoFoto del autorDoris AguirreEscucharResumenCompartir

    Para sorpresa de los ayacuchanos, el lunes 18 de mayo un contingente de policías ingresó en el despacho del jefe del Departamento de Criminalística, el comandante PNP Arturo Cárdenas López, ubicado en la segunda planta del Complejo Policial del jirón 28 de Julio N.° 331, en Huamanga. Cárdenas parecía no saber lo que estaba pasando, hasta que le indicaron que quedaba bajo arresto por mandato judicial, así que lo enmarrocaron y se lo llevaron. No todos los días un alto mando policial es detenido por sus colegas.

    Únete a nuestro canal de política y economía

    Entre las funciones que cumplía el comandante Cárdenas estaba apoyar científicamente a los operadores de justicia, suministrando pruebas periciales para el esclarecimiento de complejos casos criminales. Entre ellos, el narcotráfico, una de las actividades más frecuentes en la región, donde se ubica el centro de producción de cocaína más extenso del país: el valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM). A Arturo Cárdenas lo acusaban de trabajar para la mafia de la droga.

    TE RECOMENDAMOS

    ¡NUEVA ENCUESTA! KEIKO FUJIMORI SUPERA A SÁNCHEZ POR POCO | SIN GUION CON ROSA MARÍA PALACIOS

    Cárdenas cooperaba con las investigaciones de la Dirección Antidrogas (Dirandro) y siempre estaba en contacto con los efectivos de esta dependencia. Hasta que agentes de inteligencia antinarcóticos interceptaron las comunicaciones del narcotraficante Raúl Avendaño López, el “Viejo”, un poderoso productor y exportador de cocaína del VRAEM. Descubrieron que el comandante de Criminalística era parte de la organización del “Viejo”.

    Un “topo” del capo

    “¡Esto es un error! ¡Aquí hay una equivocación! ¡Se han confundido de persona! ¡Yo soy un Comandante de la Policía Nacional del Perú!”, alegaba Arturo Cárdenas a sus colegas y captores. Pero cuando la fiscal Yvonne Aguilar Polar le leyó los cargos y le indicó que estaba involucrado en el suministro de armas y municiones de la Policía Nacional y de las Fuerzas Armadas a la organización criminal del “Viejo”, entonces se quedó en silencio.

    Natural del distrito de Ayacucho, provincia de Huamanga, el 16 de octubre de 1967, el comandante Arturo Cárdenas laboraba en el Departamento de Criminalística de la región desde que ostentaba el grado de capitán, y sus cambios de colocación siempre rotaban entre Junín y Ayacucho.

    Raúl Avendaño López, “Viejo”, también es ayacuchano. Nació el 11 de noviembre de 1975, en el distrito de San Miguel, provincia ayacuchana de La Mar.

    Agentes de inteligencia de la Dirandro, en coordinación con el programa de interceptación telefónica Constelación, detectaron que la mafia del “Viejo” tenía un contacto con el alias de “Tío”, quien negociaba todo tipo de armas y munición de diferente calibre.

    El apelativo de “Tío” empezó a escucharse en las conversaciones intervenidas en los primeros meses de 2024, cuando agentes antidroga estaban tras los pasos de una red criminal integrada por policías en actividad y en retiro que “arranchaban” (arrebataban) cargamentos de droga en Puno. Luego negociaban la venta de los alijos a otras bandas del narcotráfico. El cabecilla era nada menos que el “Viejo” Avendaño.

    “‘Tío’ necesitamos 500 pepas (municiones) de 38 y larga (7.62 fusil)”, se le escuchó decir al “Viejo” en una de las llamadas interceptadas, según la transcripción judicial a la que tuvo acceso La República.

    Conversaciones calientes

    Hasta ese momento, la prioridad para los agentes antidrogas era la plena identificación y captura de toda la organización de Raúl Avendaño, “Viejo”, que, por cierto, acostumbraba cambiar de números telefónicos con la finalidad de evitar el rastreo de sus actividades ilícitas. Pero no fue por mucho tiempo.

    Dos años después, el 23 de abril pasado, los operadores de Constelación registraron una conversación sobre el pase de un lote de municiones de calibre 7.62 mm. El pedido lo hacía nuevamente el “Viejo”. En el diálogo saltó un detalle: la entrega sería en las instalaciones del Departamento de Criminalística de Ayacucho, donde también funciona la comisaría.

    “‘Tío’, ahorita necesito dos mil cápsulas (municiones), para juguete largo (fusil) ¡Es urgente! ¡Que lo lleven a mi tienda y luego que te yapeen!’”, le dijo “El Viejo” (Cárdenas) al “Tío” (Avendaño).

    “‘¡Así no es! Ya tú sabes cómo es la cosa. Los colegas (policías), no van a aceptar”, contestó el “Tío”.

    “Ya, ya. Entonces envió a mi hija (Mayte Avendaño Ruíz) para recoger el encargo”, le indicó el “Viejo”.

    En los archivos policiales

    En lugar de su hija Mayte Avendaño, el “Viejo” envió a su yerno Diego Zanabria Valer, un muchacho de 21 años que también era parte del clan familiar.

    Ese día, el jueves 23 de marzo, Diego Zanabria, a bordo de una motocicleta, se dirigió al Complejo Policial y subió directamente al segundo piso, donde se encontraba la oficina del comandante Arturo Cárdenas. Diego Zanabria no estaba solo. Lo acompañaba su suegra, Janet Ruíz Cangama, esposa del “Viejo”.

    Minutos después, Diego Zanabria bajó con una pesada mochila sobre los hombros, escoltado por el comandante Arturo Cárdenas, hasta las afueras de la unidad policial, sin imaginar que todos sus movimientos eran vigilados por los agentes de inteligencia de la Dirandro.

    Así fue como los agentes antidrogas descubrieron que el “Tío” era el jefe del Departamento de Criminalística de Ayacucho.

    Media hora después, Diego Zanabria fue detenido en flagrancia con 850 municiones calibre 7.62 para fusiles. Al ser interrogado, el muchacho entró en contradicciones y alegó que los proyectiles se los entregó un amigo, cuyo nombre no recordaba. Al final, Diego Zanabria terminó por delatar no solo al comandante Arturo Cárdenas, sino también a su suegro, Raúl Avendaño López.

    Cárdenas era conocido por el apelativo de “Tío” dentro de la banda de narcos del “Viejo”.

    Raúl Avendaño no es nuevo en el negocio del narcotráfico. El 9 de mayo de 2015, agentes de la División de Operaciones Tácticas Antidrogas de Ayacucho incautaron 70 kilos de cocaína en el interior de una camioneta 4×4 de placa F3R-757, cuando se desplazaba por la carretera a Palmapampa, en el distrito de Samugari, en La Mar, Ayacucho, en el ámbito del VRAEM.

    Fueron detenidos Marino Durand Quispe, Manuel Guillén Miguel, Eber Conde Moreno y Emerson Quispe Huanaco. Todos señalaron a Raúl Avendaño como el dueño de la droga. El 18 de octubre de 2018, el “Viejo” fue sentenciado, pero la Sala Mixta Desconcentrada Permanente del VRAEM lo absolvió. Salió en libertad para dedicarse una vez más al narcotráfico a gran escala. ❖

    DATO

    • Policía Nacional del Perú
    • Ministerio Público
    • Dirandro

    google iconPrefiero a La República en Google