El Ejército del Líbano desplegó tropas el martes en la localidad sureña de Zawtar al-Gharbiyeh, en la región de Nabatieh, horas después de que las fuerzas israelíes abandonaran el área en el marco de un plan mediado por Estados Unidos. La operación marca el primer traspaso efectivo de territorio bajo el denominado programa de zonas piloto, diseñado para devolver al Estado libanés el control de una franja de unos diez kilómetros de profundidad que Israel ha ocupado desde que el conflicto se recrudeció en marzo de 2026.
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La entrada del Ejército libanés no transcurrió sin incidentes. Soldados israelíes dispararon cerca de las unidades desplegadas, lo que motivó una advertencia formal de las fuerzas armadas libanesas sobre los riesgos para el plan. Israel confirmó el episodio y lo atribuyó a que personal libanés con un vehículo de ingeniería cruzó unos 150 metros hacia su denominada zona de seguridad en las inmediaciones de la aldea vecina de Zawtar al-Sharqiyeh, que Tel Aviv considera fuera del programa piloto. No hubo heridos.
REUTERS/Avi Ohayon
La prioridad inmediata es el desminado. Un alto mando libanés informó a
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Ezzeddin planteó además una pregunta que resume la fragilidad del acuerdo en el terreno: cómo garantizar un retorno seguro de los desplazados cuando las fuerzas israelíes permanecen en Zawtar al-Sharqiyeh, a apenas cinco minutos a pie de la aldea que el Ejército libanés acaba de tomar. La duda del alcalde no es retórica.

(AP foto/Mohammed Zaatari)
El contexto en que se inserta esta operación es el de una guerra que comenzó el 2 de marzo de 2026, dos días después de que Estados Unidos e Israel lanzaran ataques contra Irán.
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Hezbollah rechazó el acuerdo trilateral desde el primer momento. Su secretario general, Naim Qassem, lo calificó de humillante y lo declaró nulo y sin valor, exigiendo una retirada israelí incondicional antes de cualquier conversación sobre el desarme del grupo. Israel, por su parte, condiciona cualquier retirada a la verificación de ese desarme: Netanyahu reafirmó en julio que sus tropas permanecerán en la zona de seguridad el tiempo que sea necesario.
El presidente libanés Joseph Aoun se reunió este martes con Donald Trump en la Casa Blanca, en una visita que el gobierno de Beirut espera que impulse la implementación del acuerdo. Las conversaciones de Roma celebradas la semana pasada entre delegaciones israelí y libanesa cerraron sin un calendario concreto de retiradas. La prueba de Zawtar al-Gharbiyeh —su éxito o sus tropiezos— determinará en gran medida si el mecanismo de zonas piloto puede escalar hacia una retirada real, o si quedará como un gesto diplomático en un conflicto que el Estado libanés no controla del todo.
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