
Lionel Messi sabe cosas. Tiene que dar explicaciones. No puede quedar impune. O, al menos, que comparta su sabiduría. ¿39 años? ¡Vamos! Debe ser el único ser humano que conoce la ubicación exacta de la fuente de la eterna juventud.
La Pulga condujo a la
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En la Copa del Mundo de 2022,
En 2026,
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En la épica remontada contra Inglaterra, en la que rubricó los pases para que inflaran la red
Cuando le preguntaron si este fue su último Mundial en medio de la frustración por el pasaje a la final que se le escurrió entre los dedos, Harry Kane puso de ejemplo al atacante del
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HurryKane acierta y se equivoca en partes iguales. Porque él no es Messi. Nadie es Messi. Messi sabe cosas. ¡Vamos! Es imposible que con 22 años de fútbol profesional en sus botines y en sus músculos, con 20 años como máximo animador del deporte rey, siga compitiendo como lo hace, gambeteando como el niño con déficit de crecimiento que asombra desde los videos ya sin la mejor definición.
Además, hay que añadir que jugó al suspenso antes de definir si jugaría este Mundial. En realidad, nunca lo anunció. Se puso metas más cortas: primero la Copa América 2024, las Eliminatorias; el Mundial iba a llegar si el calendario no se devoraba la explosión, si las piernas seguían respondiendo a la mente, a la intuición.
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Hasta el propio
Aunque en su mente este Mundial fue un bonus track, acompañado por una Selección que lo idolatra sin necesidad de tenerlo en el póster, Messi se preparó con la barriga vacía, como si las vitrinas no ostentaran 47 títulos, ocho Balones de Oro, un trofeo ecuménico, dos Copas América y una Finalissima.
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“He estado preparándome para este Mundial durante casi un año. Pasé diciembre en Argentina, entrenando mañana y tarde, porque sabía que iba a darlo todo para llegar en la mejor forma posible”, supo confesar en su paso ante los micrófonos tras el épico triunfo contra Inglaterra.
A mediados de mayo, Rodrigo de Paul, su escudero tanto en el
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A ese paquete adicional se sumó su habitual respeto por el descanso, la dieta que lleva y su principal entrenamiento: jugar. La continuidad en el césped, el contacto con la pelota, son los factores que mejor hacen sentir al astro rosarino.
Porque, ¡vamos! ¿Cómo su metro 70 va a trabar con los 188 centímetros de Kane, como sucedió en Atlanta, y el que cae cómo un roble talado es el gigante del Bayern Múnich? ¿Cómo en el minuto 92 va a capturar la pelota en el carril derecho tras el tiro en el palo de Mac Allister, va a encarar como una liebre a los jóvenes
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Hace unos días,
El especialista detalló cómo “de forma natural” el paso del tiempo hace disminuir la velocidad en los futbolistas. Messi, por caso,
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“Lo habitual es perder entre un 1%-2% de velocidad al año entre los 30-35 años y, a partir de los 35, entre 1,5%-3% anual”, explicó Galancho. Pues bien, el capitán de la selección argentina le colgó la pelota en un ángulo a la naturaleza. Es que, en Qatar, logró una velocidad máxima de 29,38 km/h. Tres años y medio después, esa cifra debió haber bajado. Al menos, en los estudios de cualquier mortal.
Sin embargo, Messi
Galancho, hombre de ciencia, buscó justificarlo desde argumentos lógicos: “
Pero, ¡vamos! Todos sabemos que hay algo más. Benjamin Button es ficción, la biología es impiadosa. Salvo para él, para Messi. Tal vez, al tiempo también le gusta el fútbol. Y, como todos, quiere que juegue para siempre.
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