Austria, Portugal, Bélgica y Francia se marcharon del Mundial con la misma sensación: lo que puede esperar Argentina de la España de Luis de la Fuente

Francia se lamenta de la derrota contra España. (Reuters/Kai Pfaffenbach)
Francia se lamenta de la derrota contra España. (Reuters/Kai Pfaffenbach)

Una de las mayores fortalezas de la España de

En el camino a este Mundial 2026, Nations League por medio, De la Fuente ha tenido que lidiar con distintas bajas tanto de sus dos jóvenes estrellas como del Balón de Oro, largos meses parado por una rotura en el ligamento cruzado. Y España no ha perdido un solo encuentro. Los contratiempos acompañaron hasta la lista definitiva para viajar a Estados Unidos, con Lamine, Nico y Rodri, también Merino, aún en fase de recuperación de sus dolencias. Y se caía

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Argentina celebra la victoria frente a Argentina. (Reuters/Nathan Ray Seebeck)

Argentina celebra la victoria frente a Argentina. (Reuters/Nathan Ray Seebeck)

De la Fuente: humildad, reflejos y determinación

Con los recursos disponibles, De la Fuente ha obrado otro equipo sólido, apagando con victorias los fuegos de la portería o de las dudas tras el empate contra Cabo Verde en el debut, aguantando a Rodri en el once hasta que ha roto a su nivel top; con Lamine notable pero no sobresaliente, pero compensado por un Porro espectacular; con

Lo visto ante Francia es la sublimación de las virtudes de De la Fuente como técnico. Lejos de aferrarse a un once o un dibujo, de morir con sus ideas, ha tomado decisiones, aunque estas evidenciaran un error de lectura inicial. O ha sabido reaccionar al estado de sus jugadores, sin importar su nombre. Por ejemplo, ha sentado a Pedri en cuartos y semifinales. Y la España del Mundial es distinta a la de la Eurocopa: percute menos por los extremos, pero controla mejor el partido por dentro, muy preciso en los pases, recuperando arriba, pero sin precipitarse. Generando en los rivales una sensación de impotencia.

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Mundial 2026 – España 2 – Francia 0 – ES

Sombras detrás de un balón, sin alcanzarlo

La lectura en los periódicos y de los analistas austriacos, portugueses, belgas y franceses de los partidos de Austria, Portugal, Bélgica y Francia es que no hubo partido, que sus equipos se marcharon al vestuario sin haber llegado a salir, apenas sin ocasiones, ni siquiera aproximaciones al área rival. Que volvían a casa sin haber peleado. No es porque no lo hubieran intentado, pero apenas les duraba el balón en los pies. España hace su partido y no deja hacer, hasta que el fruto cae de maduro en forma de gol de Merino, penalti a Lamine o un indetectable Porro mano a mano frente a Maignan. Además, no ha ido por detrás en el marcador en todo el torneo. Y dejó a Uruguay cosiendo a patadas, a

España circula el balón hasta que el árbitro pita el final, y su oponente se pregunta cómo no ha podido hacer más. Los interiores no se quedan parados y piden el balón; los centrales suben, ayudan y no la pierden; Unai hace de hombre libre y se atreve con los pies; los laterales abren el campo. Once futbolistas haciendo que el balón no se detenga. Si alguno se cansa, al banquillo, se llame como se llame, para que siga girando la rueda.

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El seleccionador hace una lectora del recorrido de España hasta la final: «Los jugadores están con un subidón excepcional».

Argentina no se asemeja a ninguno de los anteriores y parece difícil que España, aunque pueda dominar, logre acertar con el dardo somnífero que termina con sombras persiguiendo pases, menos aún si España logra adelantarse en el marcador, lo que despertaría la furia albiceleste vista contra Egipto o Inglaterra. Messi disputa además su ‘último baile’ en busca de la Copa Mundial, también del MVP, también del Balón de Oro, y sus compañeros quieren coronar la gesta final tras las memorables remontadas que le han traído aquí. El valioso De la Fuente tiene

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