
Peter Shilton puede colgarse varias medallas por su carrera e incluso en relación a su vida personal. Desde sus sobrios 183 centímetros y la seguridad de sus guantes, edificó una trayectoria que lo llevó, por ejemplo, a
También puede ostentar la presea de haber logrado doblegar a la adicción al juego, que lo llevó a transitar un largo calvario del que lo ayudó a salir su segunda esposa Stephanie Hayward, con quien se casó en 2015. “Durante 45 años fui un adicto al juego.
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Pero la medalla más grande es, a la vez, la más lacerante. Y, seguramente, aunque suene a contradicción, la más rentable. Porque hay un rótulo que lo persigue, por el que ha bramado ante cada micrófono que enfrentó, pero su actitud no hizo más que agregarle pegamento al cartel: el de la víctima más célebre de
Shilton, de 76 años, es quien queda desairado por el puño comedido y pícaro de
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Pero, en un giro inesperado en una novela de casi cuatro décadas, pasó de bocado a mandíbula: subastó el buzo que utilizó en aquella jornada histórica. No una prenda inyectada con gloria de sus atajadas: el valor lo imprime, precisamente, todo lo que desdeñó y buscó contaminar a lo largo del tiempo, en un cómodo rol de villano.
En realidad, poco pudo hacer ante la astucia -para desorientar al árbitro tunecino
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“Estábamos desayunando. Le dije ‘vos tenés que hacer un par de goles’. Y me dijo que sí, que los iba a hacer”, le supo contar a
Lo curioso es que para Shilton, quien primero quedó lanzándole un puñetazo al cielo ante
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En cuanto al primer tanto, en una entrevista con
“No estábamos en el estado de ánimo adecuado después de lo que sucedió. Cuando sabes que alguien está haciendo trampa, en un gran partido como ese, tu estómago cae. Así que
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“El equipo entero de Inglaterra sufrió porque él hizo trampa. Hoy en día la gente se queja del VAR, pero hubiese sido brillante para nosotros en esa instancia. (Maradona)
Ese pretexto fue bandera para hablar sobre el tema en cada incursión mediática. Incluso, cuando hizo su partido despedida, resaltó que no invitó a
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“El fútbol se juega con los pies, se piensa con la cabeza y… Se hacen goles con la mano también. Fijate que hay muy pocos goles con la mano de europeos, porque no tuvieron potrero. La picardía. Y no era falta de respeto para nadie. Shilton dijo ‘no lo invito a mi partido homenaje porque me hizo un gol con la mano’.

Su obsesión lo llevó a que uno de sus propios compañeros,
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Pues bien, Gazza no lo perdonó frente a las cámaras. El ex mediocampista ofensivo soltó entre risas: “Él era un ícono,
En los últimos días,
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Habrá que esperar para ver si las alternativas del partido no le hacen brotar los viejos resquemores.
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