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La advertencia de Washington no llega de forma aislada. Horas antes, el National Cyber Security Centre (NCSC) del Reino Unido, dependiente del cuartel general de inteligencia de señales GCHQ, había publicado una
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El mecanismo técnico que describe el aviso es revelador.
REUTERS/Kacper Pempel/Ilustración/Foto de archivo
La NSA y sus socios —entre los que figuran la Agencia de Ciberseguridad e Infraestructura (CISA), el FBI y organismos de Australia, Canadá, Nueva Zelanda, República Checa, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Francia, Italia, Polonia y Suecia— señalan que el grupo, conocido también como
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Las medidas recomendadas son técnicamente accesibles: adoptar la versión 3 del protocolo SNMP —la única con cifrado y autenticación robusta—, desactivar la función Cisco Smart Install, establecer contraseñas únicas y fuertes en cada dispositivo de red, bloquear los protocolos TFTP y SMI en el cortafuegos, y mantener el firmware actualizado.
La cadencia de incidentes atribuidos a Rusia contra infraestructuras europeas se ha acelerado en los últimos meses. Suecia informó en abril de 2026 de que un grupo vinculado al FSB había atacado una planta de calefacción urbana. Francia atribuyó al mismo entorno operativo intrusiones contra sistemas ministeriales en 2014 y contra un instituto de investigación vinculado a la industria de defensa en febrero de 2025. El Kremlin ha negado de forma sistemática cualquier implicación. La coordinación entre 18 agencias de 12 países para publicar simultáneamente una guía técnica, imponer sanciones y atribuir formalmente un ataque concreto representa la respuesta occidental más amplia hasta la fecha, aunque el historial del Centro 16 —más de una década de operaciones sostenidas sin consecuencias apreciables— plantea dudas razonables sobre su capacidad disuasoria real.
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