Con la camiseta azul original en las manos y las manchas del partido todavía visibles en la tela,
“Primero, quiero que la cámara vea que está manchada. Es la original”, dijo la conductora
PUBLICIDAD
El problema fue sencillo pero urgente:
Rubén Moschella, gerente administrativo de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), recorrió al menos seis casas de deportes del centro de Ciudad de México en busca de una solución. En cuatro no encontró nada útil; en dos halló camisetas de la misma marca, azules y más livianas, aunque con una etiqueta que decía “Hecho en México” y sin ninguno de los detalles oficiales de la Selección. Bilardo no quedó del todo conforme con ninguna de las dos opciones, pero el tiempo no daba para más.
PUBLICIDAD
La personalización de las prendas fue tarea de las costureras del Club América, donde Argentina tenía su concentración. Les retiraron los escudos a otras camisetas del plantel y los bordaron uno por uno sobre las nuevas. Los números, plateados, provenían de camisetas de fútbol americano y fueron estampados de apuro.
Villafañe contó también que conserva un registro sistemático de cada prenda de la colección.
PUBLICIDAD

El partido del 22 de junio de 1986 terminó 2 a 0 para Argentina. El primero de los goles fue la llamada Mano de Dios; el segundo, reconocido por la FIFA como el
La coincidencia con el presente no pasó inadvertida: para el partido del miércoles 15 de julio ante
PUBLICIDAD
Compartir nota:





Deja una respuesta