A cinco años del 11J, el régimen cubano refuerza el control sobre la población con vigilancia digital

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Varias personas esperan para recibir raciones de alimentos en la casa del disidente cubano José Daniel Ferrer, fundador de la Unión Patriótica Nacional de Cuba (UNPACU), en Santiago de Cuba, el 8 de abril de 2025. REUTERS/Norlys Pérez
Varias personas esperan para recibir raciones de alimentos en la casa del disidente cubano José Daniel Ferrer, fundador de la Unión Patriótica Nacional de Cuba (UNPACU), en Santiago de Cuba, el 8 de abril de 2025. REUTERS/Norlys Pérez

“El régimen está demostrando que no está poniendo ningún límite y su represión es horizontal”, advirtió

La organización, con sede en España, publicó este jueves su informe mensual:

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En los últimos seis meses ingresaron más de 175 nuevos presos políticos a las listas de Prisoners Defenders. Solo en el último mes, 32 casos fueron verificados, con otros 21 pendientes de confirmación.

El récord de presos políticos en Cuba a cinco años del 11J

Infografía sobre represión en Cuba: una mano rompe cadenas frente a una bandera cubana y barras de prisión; se muestran cifras y patrones de presos políticos.

Una infografía detalla la cifra récord de 1.306 presos políticos en Cuba al cierre de junio, incluyendo 40 menores, con tácticas represivas que apuntan a voces influyentes y activistas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Antes del estallido del 11J, Cuba registraba entre 140 y 150 presos políticos por año. Hoy esa cifra supera los 1.300, y los nuevos ingresos mensuales ya sobrepasan lo que antes era el total anual.

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Larrondo detalló que en marzo ingresaron 44 nuevos casos, 28 el mes siguiente y entre 40 y 50 en junio, contando los verificados y los pendientes de confirmación.

El perfil de los detenidos también cambió. Las mujeres, que antes representaban entre el 3% y el 5% de los presos políticos, ya superan el

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“Los ratios ya no son del 3% de mujeres, 5%. Ya estamos hablando de ratios por encima del 20% de mujeres”, señaló Larrondo. “

El patrón, según el presidente de Prisoners Defenders, responde a una lógica deliberada: nadie con capacidad de influir —periodistas, pastores, activistas— queda fuera del radar del régimen a medida que se acerca la fecha del aniversario.

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La excarcelación de Luis Manuel Otero Alcántara y la táctica del régimen

Fotografía de archivo del artista y disidente cubano Luis Manuel Otero Alcántara. EFE/ Ernesto Mastrascusa

Fotografía de archivo del artista y disidente cubano Luis Manuel Otero Alcántara. EFE/ Ernesto Mastrascusa

El día previo al aniversario, el activista y artista

Para Larrondo, la situación ilustra una diferencia central entre una dictadura y una dictadura totalitaria: en la segunda, el poder viola sus propias normas cuando le conviene, sin necesidad de crear legislación que justifique el atropello.

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“En la totalitaria, el régimen en el poder viola sus propias normas cuando le da absolutamente la gana”, afirmó. “Directamente las viola de facto”.

El objetivo, explicó, es impedir que Otero Alcántara pueda articular cualquier mensaje dentro de Cuba. El régimen no toleraría que alguien que se enfrentó al poder

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Las fuentes consultadas por De La Fuente desde La Habana indicaron que Otero Alcántara habría salido de prisión junto a otras tres personas, al menos una de ellas enferma, y que las autoridades habrían intentado primero

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Las condiciones de detención: desnutrición y maltrato sistemático

Alexander Díaz Rodríguez, un hombre calvo y demacrado, visto de frente, espalda y perfil. Sus huesos son muy prominentes y tiene tatuajes en los brazos

Alexander Díaz Rodríguez, un preso político cubano, aparece en estas desgarradoras imágenes mostrando un estado de extrema delgadez que ha generado preocupación sobre su salud y condiciones carcelarias.

Las cárceles cubanas aplican una política sistemática de

La práctica habitual al momento de una excarcelación es retener al preso entre una semana y diez días para que recupere peso y se le disipen los moratones antes de mostrarlo en público. El objetivo es proyectar una imagen que no refleje la realidad de lo que ocurre dentro.

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El caso del activista Alexander Díaz ilustra los límites a los que puede llegar esa política. Larrondo reveló que ya en

“Seamos claros: Alexander tenía que estar muerto”, dijo Larrondo. “Alexander tiene una naturaleza por encima de lo normal”.

El colapso humanitario en Cuba y la política de terrorismo de Estado

Un hombre rebusca en un vertedero durante un apagón en La Habana, el 7 de julio de 2026 (Yamil Lage/AFP)

Un hombre rebusca en un vertedero durante un apagón en La Habana, el 7 de julio de 2026 (Yamil Lage/AFP)

El panorama que describe Larrondo va mucho más allá de las cárceles. Cuba atraviesa un colapso generalizado que abarca los servicios más básicos: hospitales sin insumos, calles sin recolección de basura por falta de gasóleo, apagones extendidos y una población que cocina con leña en la vía pública.

Las imágenes que circularon en los días previos al aniversario mostraban a habitantes de La Habana durmiendo en los soportales durante la noche para escapar del calor, en una ciudad sin infraestructura funcional.

Los hospitales, según los testimonios recogidos por el programa, operan con cubos de agua sucia junto a las camas, colchones en condiciones deplorables y sin sábanas.

Frente a ese cuadro, Larrondo fue categórico en su diagnóstico político: “

“

En ese contexto, el gasto en tecnología de

La vigilancia digital y el control orwelliano de la población

Pacientes cubanos con insuficiencia renal reciben tratamiento de hemodiálisis en el Hospital Clínico Quirúrgico Hermanos Ameijeiras de La Habana, Cuba (Yamil Lage/AFP)

Pacientes cubanos con insuficiencia renal reciben tratamiento de hemodiálisis en el Hospital Clínico Quirúrgico Hermanos Ameijeiras de La Habana, Cuba (Yamil Lage/AFP)

Uno de los cambios más profundos de los últimos cinco años es

“Están catalogando toda su vida online, sus relaciones con otros, su mensajería con otros, sus llamadas”, detalló Larrondo. El resultado es un sistema de vigilancia prospectiva que permite identificar a los disidentes antes de que actúen y enviar una señal de advertencia al resto de la población.

La inversión en ese sistema ha sido, según el presidente de Prisoners Defenders, cuantiosa y sostenida a lo largo de los últimos cinco años. El objetivo no es solo castigar a quienes se manifiestan, sino disuadir a quienes podrían hacerlo.

“A aquellos que son desafectos y lo manifiestan en público, directamente darles una lección a todo el resto de que nadie ose hacer algo así”, explicó.

Para Larrondo, el resultado es un Estado que ya no se parece a ninguna dictadura convencional. “Lo de Cuba ahora se ha puesto orwelliano total”, sentenció.

Las perspectivas de una nueva movilización espontánea

La gente cocina con leña en la calle durante un apagón en La Habana, el 7 de julio de 2026 (Yamil Lage/AFP)

La gente cocina con leña en la calle durante un apagón en La Habana, el 7 de julio de 2026 (Yamil Lage/AFP)

A cinco años del 11J,

El primero opera como freno. El régimen destina un esfuerzo sistemático a infiltrar tanto a la oposición dentro de Cuba como a los grupos en el exterior. “Si para el gobierno americano han pasado inadvertidos numerosos espías, imagínate para la pobre oposición”, señaló.

El segundo, en cambio, actúa como ventaja. Cuando una protesta no tiene organización formal ni liderazgo visible, el régimen pierde sus principales herramientas de desarticulación. Sin una organización que identificar ni un titular que perseguir, la represión selectiva se vuelve más difícil.

“Cuando es espontánea y no la ha creado ninguna organización concreta, es más fácil que espontáneamente la gente siga un principio muy básico, que es salgamos a la calle”, explicó Larrondo.

El propio 11J de 2021, recordó, respondió a esa lógica. Todo apunta a que fue espontáneo, y esa característica fue precisamente lo que le dio su fuerza y su alcance masivo.

La sociedad cubana, advirtió, carga además con un daño estructural generado por décadas de régimen: “Tiene un daño antropológico generado por el propio régimen” que dificulta que la iniciativa de una organización concreta concite el apoyo de todo el pueblo. La espontaneidad, concluyó, tiene más posibilidades de lograrlo que cualquier convocatoria organizada.

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