El movimiento de militares objetores exige a los mandos cubanos que rompan con la familia Castro

El exdictador cubano Raúl Castro y el actual dictador Miguel Díaz-Canel asisten a la Marcha de las Antorchas, que se celebra anualmente en conmemoración del aniversario del nacimiento del héroe de la independencia cubana José Martí, en La Habana, Cuba, el 27 de enero de 2025. REUTERS/Norlys Pérez
El exdictador cubano Raúl Castro y el actual dictador Miguel Díaz-Canel asisten a la Marcha de las Antorchas, que se celebra anualmente en conmemoración del aniversario del nacimiento del héroe de la independencia cubana José Martí, en La Habana, Cuba, el 27 de enero de 2025. REUTERS/Norlys Pérez

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El comunicado del Movimiento describe a Cuba no como un Estado socialista sino como “un estado mafioso controlado por una oligarquía cleptocrática que roba los recursos al pueblo”. El texto apunta directamente a las recientes declaraciones públicas del nieto de

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Del Pino y los firmantes acusan a los mandos militares de actuar como “ejército mercenario privado” al servicio de esa estructura familiar. El llamado es explícito: “Saquen a esa familia del trono al que pretenden atornillar a sus descendientes. Pasen a la historia como dignos mambises, no como gánsteres al servicio de una cuadrilla de mafiosos”.

El texto coincide con un análisis de la socióloga

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Miguel Diaz-Canel. REUTERS/Norlys Perez

Miguel Diaz-Canel. REUTERS/Norlys Perez

Bobes registró al menos

La “crisis multidimensional” que describe Bobes combina las deficiencias estructurales del modelo cubano con la presión ejercida por

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Entre los episodios más notorios de 2026, Bobes destaca dos. El primero fue la movilización universitaria contra la subida de tarifas del monopolio de telecomunicaciones

Personas se congregan antes de una manifestación progubernamental convocada por las autoridades cubanas para protestar contra las políticas estadounidenses hacia la isla, incluyendo el procesamiento del exdictador cubano Raúl Castro, en La Habana, Cuba, el 22 de mayo de 2026. REUTERS/Norlys Pérez

Personas se congregan antes de una manifestación progubernamental convocada por las autoridades cubanas para protestar contra las políticas estadounidenses hacia la isla, incluyendo el procesamiento del exdictador cubano Raúl Castro, en La Habana, Cuba, el 22 de mayo de 2026. REUTERS/Norlys Pérez

Un cambio cualitativo que la socióloga subraya es la incorporación progresiva de consignas políticas en manifestaciones que históricamente se limitaban a quejas por servicios deficientes: electricidad, agua y alimentos. Las acusaciones directas al gobierno y los insultos a dirigentes aparecen “cada vez con mayor frecuencia”, según Bobes. El acceso a internet móvil —disponible en Cuba desde hace menos de siete años— opera como catalizador al facilitar la coordinación y reducir los costos de participación.

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A pesar de la escalada, Bobes advierte que prever un nuevo estallido del calibre del 11J resulta difícil. Entre los factores que lo inhiben menciona la “represión a priori” ante cualquier convocatoria, la “criminalización del disenso” y la “ausencia de estructuras de organización en la sociedad civil”.

La emigración masiva y predominantemente joven de los últimos años también debilita la capacidad de movilización, al igual que la precarización cotidiana, que —según la investigadora— “reduce la capacidad de agencia de los individuos y debilita los vínculos de solidaridad y organización colectiva”. Bobes advierte que una crisis no conduce necesariamente a la democratización ni al colapso del régimen, y que puede derivar en “equilibrios inestables en los que coexisten deterioro social, resiliencia cotidiana, control estatal y formas fragmentarias de disenso”.

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