
Ni los famosos invitados, ni sus rutilantes vestuarios, ni la peculiar gastronomía, ni tan solo la grandilocuencia del Madison Square Garden donde se ha oficiado la ceremonia. No, el gran ítem de la
A partir de aquí, el asedio de los sospechosos habituales ha sido implacable. Los de Land Palestine (cuya cuenta fue suspendida en Instagram) han asegurado que Swift ha dejado clara su posición proisraelí, y
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En conclusión, nada importa, porque en este momento de masificación del discurso pro palestino, no existe ni el derecho al silencio, ni la ambigüedad racional, ni el gris argumental, ni la posibilidad de tener la posición contraria y defender abiertamente a Israel. Convertida en el gran Satán y despojada de su historia trágica y de todas sus razones,
Si este fenómeno de imposición del dogma es especialmente vistoso en la polémica Swift-Sandler, dada la relevancia de sus protagonistas, es igualmente visible en los múltiples actos antisemitas que se están produciendo en el mundo. Solo en los últimos días en España, los ejemplos van en cadena:
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¿Cuántas más alarmas necesitamos para entender que lo que está ocurriendo es muy grave? ¿Cuántas para entender que la caza al judío se está normalizando a pasos de gigante? ¿Cuántas para considerar que este fenómeno de imposición del pensamiento único destruye los fundamentos de la sociedad democrática? El síntoma Taylor Swift nos apela directamente, porque representa la degradación de los valores occidentales que han dado forma a la sociedad de la libertad. Sustituidas las ideas por los dogmas, y los debates por las pancartas, no queda nada: el pensamiento muere cuando vence el miedo.
X: @RaholaOficial
Web: https://pilarrahola.com
Instagram: pilar_rahola/
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