Erling Haaland rescató a
Fue a cuatro minutos del final, con el marcador empatado a uno y la prórroga acechando, cuando
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“Estaba agotado, así que pensé: ‘No puedo aguantar la prórroga, así que tenemos que marcar’”, declaró el delantero a la cadena noruega
Una frase que, pronunciada por cualquier otro jugador, sonaría a bravuconada, pero que en boca de Haaland tiene el respaldo de los números y de una tarde en la que, aun lejos de su mejor versión, terminó siendo el hombre del partido.
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El encuentro ante
El problema no era solo de
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El capitán
Ante ese panorama, el seleccionador
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Bobb habilitó al centrocampista del
Después del pitido final,
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El delantero del City llegó al duelo ante Costa de Marfil con cuatro goles en los dos primeros partidos de la fase de grupos, tras perderse el tercero. El peso de la delantera noruega recae sobre sus hombros de forma casi exclusiva, y esa dependencia quedó expuesta durante buena parte del partido: cuando no le llega el balón, el equipo pierde su principal recurso ofensivo.
Solbakken, que respiró aliviado al final, resumió la tarde con una frase que habla de la presión que genera depender de un solo jugador para sobrevivir en un torneo de este nivel.
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