
Asombroso partido de Messi, asombroso.
Es inexplicable porque yo no he visto jamás a un jugador de 38 años, casi 39, jugar así al fútbol. No lo he visto y creo que no lo podré ver con la influencia que tiene, con el deseo que tiene de seguir –como dice él– jugando a la pelota como el primer día, como si fuese un niño. Generalmente los jugadores, nosotros, nos vamos contaminando, y nutriendo de las experiencias, por supuesto, pero también contaminando de todos los éxitos.
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Fue un partido muy bueno de la selección argentina. Hay que enmarcarlo en ciertas circunstancias. El debut genera unas emociones muy particulares, ansiedades por estar a la altura de lo que ya se hizo, de las expectativas de la gente. Las expectativas son siempre difíciles de cumplir, sobre todo cuando ya hubo una realidad y cuando ya la Argentina demostró: fue campeona del mundo.
No es fácil volver a ganar, no es fácil volver a ser campeón del mundo. Por algo la historia manda y nos cuenta que muchas de las selecciones que han sido campeonas del mundo, sobre todo en los últimos años, en las últimas competencias, no han podido estar a la altura. Algunas no pasaron ni primera ronda. Porque se mete como un virus dentro del cuerpo.
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Seguramente acá hay un párrafo aparte también para Scaloni, quien ha sabido elegir, conquistar a los jugadores, motivar. Por supuesto, la competencia interna entre ellos también ayuda a que estén siempre atentos a querer conservar su lugar.
Decía que el partido está enmarcado en unas circunstancias porque además del debut, están la espera, la ansiedad y el rival, que no era menor. El adversario no era tan inferior por planilla, por antecedentes. Lo minimizó Argentina. Hay una diferencia entre un rival inferior y minimizar al rival. Y creo que Argentina lo minimizó con un partido muy bueno. No siempre los partidos se presentan como lo imagina el público o cómo lo imaginamos nosotros los que comentamos partidos. Dentro de la cancha, al ras del suelo, son muy difíciles, sobre todo cuando en los primeros 15 o 20 minutos están enteros los adversarios y hay que ir deshaciéndolos.
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Argentina, a partir del primer gol, se apoderó del partido y no lo soltó más. Hubo algunos momentos de dominio del adversario, pero Argentina ya psicológicamente estaba por encima. Futbolísticamente lo terminó de redondear Messi, ayudado por un equipo sólido, con muy buenas actuaciones individuales de mitad de cancha para atrás, especialmente de Lisandro Martínez, que fue una de las figuras, y De Paul.
La reivindicación una vez más de De Paul.
Cuántos prejuicios tuvimos sobre jugadores que están en ligas más emergentes, como la MLS, como De Paul, Messi, y sin embargo fueron las figuras de la cancha. Hay que tener cuidado. Hasta qué punto nosotros nos podemos atrever a hablar de niveles de competencia cuando tenemos un campeonato argentino bastante mediocre en el que solo corremos y hay una ausencia clara de talento.
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Fue auspicioso el partido. Veremos cuáles son los acontecimientos que vienen, pero claramente el debut de Argentina fue muy auspicioso.

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