
(AP Foto/Koji Sasahara, Archivo)
El presidente brasileño,
“Con base en la voluntad común de todas las partes,
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El encuentro entre Lula y Takaichi fue el primero entre ambos mandatarios. La primera ministra japonesa llegó al poder en octubre de 2025, convirtiéndose en la primera mujer en encabezar el gobierno de Japón, con una agenda centrada en la reactivación económica y la diversificación de las cadenas de suministro. Según el diario económico nipón Nikkei, las negociaciones se proyectan en torno a tres ejes: reducción de aranceles para automóviles, acceso a fuentes de energía alternativas y aprovisionamiento de minerales críticos.
El anuncio no surgió de la improvisación.
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REUTERS/Evelyn Hockstein
La urgencia japonesa responde a una vulnerabilidad estructural. Japón importa alrededor del 90% de su crudo desde Medio Oriente, y el cierre del estrecho de Ormuz derivado del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán provocó interrupciones que obligaron a Tokio a liberar reservas estratégicas. El Mercosur ofrece alternativas difíciles de encontrar en otra región: petróleo, litio —Argentina figura entre los mayores productores mundiales— y minerales críticos. Brasil concentra aproximadamente 21 millones de toneladas de tierras raras indispensables para la industria digital y la defensa, según Reuters y Nikkei.
El sector automotriz es otro incentivo de peso.
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El camino no estuvo libre de obstáculos históricos. Durante décadas,
Para el Mercosur —Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, con Bolivia en la fase final de adhesión—, el acuerdo con Japón se inscribe en una
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