
La
Pero los números son solo la puerta de entrada a un debate más profundo sobre qué le está haciendo la era digital a la vida íntima de las generaciones más jóvenes.
PUBLICIDAD
Qué encontró el estudio y cómo lo midió

El método de Myers y Hooper aprovechó un accidente histórico de mercado: entre junio de 2007 y febrero de 2011, el iPhone se vendía exclusivamente a través de la red de
Los resultados fueron contundentes. En los condados donde más del 90% de la población tuvo acceso temprano al smartphone, la tasa de natalidad de mujeres de 15 a 19 años cayó alrededor del 26% entre 2007 y 2011. En los condados con cobertura inferior al 10%, el descenso fue del 14%.
PUBLICIDAD
Para las mujeres de entre 20 y 24 años, la brecha también fue visible: una caída del 15% en zonas de alta cobertura frente al 10% en zonas con acceso restringido. En mujeres mayores de 30, el efecto se invirtió: las tasas de natalidad llegaron a subir ligeramente donde el iPhone tardó más en llegar.
“Para cada grupo demográfico, observamos evidencia de que el iPhone suprime la fertilidad”, declaró
PUBLICIDAD
Menos sexo, más pantalla

El estudio no identifica un mecanismo biológico, sino
Hooper, quien comenzó esta investigación como tesis de pregrado tras conversaciones en la mesa familiar sobre la soledad y la ansiedad de su generación, lo formuló de forma directa en declaraciones a
PUBLICIDAD
La psicóloga
Los datos del American Time Use Survey respaldan ese punto: en 2003, los adolescentes estadounidenses pasaban 68 minutos diarios en compañía presencial de amigos; en 2019, esa cifra había caído a 38 minutos. En el mismo período, el tiempo frente a pantallas por ocio pasó de 22 a 96 minutos al día.
PUBLICIDAD
La tesis más incómoda: las mujeres jóvenes como producto

Más allá de la mecánica del tiempo, hay una transformación identitaria que algunos analistas señalan como el trasfondo cultural del fenómeno. La idea central es que las redes sociales no solo distraen a las mujeres jóvenes de tener hijos, sino que alteran la forma en que se perciben a sí mismas.
Plataformas como
PUBLICIDAD
Tendencias virales como la llamada “Girl with the List” —una joven que difundió una lista colaborativa de razones para no tener hijos, que incluía desde “acné” y “estrías” hasta “la cara se hincha” y “el trasero se aplana”— ilustran hasta qué punto la maternidad se evalúa hoy en términos de impacto estético. Una cuenta de TikTok con 1,6 millones de seguidores dedica una serie entera a disuadir del embarazo, con videos sobre los cambios físicos que produce.
Una generación que no quiere casarse ni tener hijos

Los datos de opinión refuerzan el cuadro. Una encuesta de
PUBLICIDAD
Uno de cada cuatro millennials y miembros de la Generación Z habría descartado tener hijos por completo. La razón más citada es “querer tiempo para sí mismos”. Una encuesta de Pew de 2021 encontró que la razón más común para no tener hijos era aún más escueta:
El repliegue sobre uno mismo no es exclusivo de las mujeres. Entre los hombres jóvenes crece el fenómeno del “looksmaxxing” —la optimización extrema del aspecto físico mediante dietas, rutinas de sueño, cirugías estéticas y, en casos extremos, el uso de esteroides—, también orientado a aumentar el valor de mercado en línea, no a construir relaciones o familias.
PUBLICIDAD
Un fenómeno global con matices
Un segundo estudio, publicado en mayo de 2026 por
“La fertilidad entre los adolescentes cayó más rápido en todo el mundo”, afirmó Moscoso Boedo. Su hipótesis es que los smartphones no causaron el declive en solitario, pero sí lo aceleraron de forma significativa al desplazar la vida social de los jóvenes hacia las pantallas.
Los investigadores del NBER son explícitos sobre los límites de su trabajo:
Compartir nota:

Deja una respuesta