El desafío de Mauricio Pochettino de generar una identidad futbolera en EEUU y el sueño de ser la sorpresa en el Mundial: “¿Por qué no?”

Mauricio Pochettino, técnico de la selección de Estados Unidos (REUTERS/Lisi Niesner)
Mauricio Pochettino, técnico de la selección de Estados Unidos (REUTERS/Lisi Niesner)

Pese a ser uno de los anfitriones de

Pochettino sostiene que

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La memoria de Mauricio Pochettino se activa en Murphy, Santa Fe. No es el Murphy de Estados Unidos, sino el de Argentina, donde en 1978, un niño de seis años veía la Copa del Mundo junto a su abuela y su hermano mayor: “Vivía en una prefabricada con mi abuela y mi hermano mayor porque mis padres trabajaban la tierra, y los fines de semana íbamos al club a ver el Mundial”, recordó durante una entrevista con

Hoy, el chico de Murphy dirige a la selección anfitriona del Mundial y, para muchos, invisible entre los candidatos. La pregunta le llega con naturalidad: si nadie ve a Estados Unidos como aspirante, ¿por qué no pensar que puede serlo? “Ser anfitriones puede crear una sinergia con la gente, un apoyo que los jugadores sienten”, dice Pochettino. “Que nos dé la libertad de volar. ¿Por qué no?”.

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Pochettino festeja con sus jugadores el triunfo de Estados Unidos sobre Paraguay en el debuto de la Copa del Mundo (REUTERS/Daniel Cole)

Pochettino festeja con sus jugadores el triunfo de Estados Unidos sobre Paraguay en el debuto de la Copa del Mundo (REUTERS/Daniel Cole)

Pochettino ríe al recordar cómo, vistiendo la ropa de la selección, aún le preguntan en Estados Unidos a qué deporte se dedica. “Jesús siempre dice que somos ‘héroes enmascarados’”, bromea, señalando a su asistente

El entrenador argentino no esconde la complejidad: “Si no entiendes esa diferencia cultural, vas a golpearte la cabeza contra la pared”. La tarea, explica, no es imponer, sino crear en conjunto. El Mundial no es solo una oportunidad para el equipo, sino para el propio deporte en el país; una ventana para acelerar un proceso de cambio.

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Describió, además, el contraste entre la cultura futbolera en Argentina y la de

La llegada de Messi a la MLS también tuvo un impacto mayúsculo: “Es el Messi campeón del mundo. Un jugador de la MLS puede decir: ‘Juego contra el mejor del mundo’, y eso genera creencia”.

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La idea sigue siendo que el Mundial sea una oportunidad no solo para el equipo, sino para el deporte en sí, un cambio en la cultura deportiva; el entrenador como agente del cambio, Estados Unidos visto a través de los ojos argentinos y puesto en manos argentinas. Eso trae consigo oportunidades, pero también presión. Según lo cuenta Pochettino,

Pochettino sostuvo que la llegada de Messi a Inter Miami le dio un impulso al fútbol en EEUU (Sam Navarro-Imagn Images)

Pochettino sostuvo que la llegada de Messi a Inter Miami le dio un impulso al fútbol en EEUU (Sam Navarro-Imagn Images)

En este proceso, el técnico observa que modificar hábitos culturales requiere tiempo. “El primer regalo en Argentina es un balón; aquí suele ser un bate, una pelota de béisbol o una de fútbol americano. Pero entre casi

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Por su parte, reconoció que la voluntad de obtener resultados de manera inmediata dificulta el proceso: “Construyes una cancha y ya piden un Messi o un Ronaldo. Pero lo que lleva tiempo es el vínculo emocional de los niños con la pelota”.

El entrenador subrayó una diferencia central entre el fútbol y otros deportes nacionales: “En la MLS puedes no ganar, terminar último, y no pasa nada. No hay descenso; el sistema premia el fracaso”. Por eso, uno de sus primeros objetivos fue cambiar esa mentalidad: “Jugar es una cosa, competir es otra”.

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Pochettino admitió que establecer la confianza interna fue vital desde su llegada: “Escuchamos, confiamos y ellos lo notaron. Buscamos crear la base para la armonía profesional”. Comentó que los encuentros iniciales con los jugadores no tenían otro objetivo que conocerse y conversar, sin un plan preestablecido.

Mundial 2026 - Estados Unidos - Paraguay

Estados Unidos le ganó 4 a 1 a Paraguay en su debut en esta Copa del Mundo (Photo by Frederic J. BROWN / AFP)

“No vinimos a educar ni a imponer, sino a construir algo juntos”, explicó. Pero aclaró: “Cualquier futbolista agradece que no lo subestimen. Si un jugador es tóxico para el grupo, los demás no entenderían que no enfrentemos esa toxicidad. No se trata de banear, sino de ofrecer la oportunidad de cambiar y crear una energía positiva”.

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El caso de Christian Pulisic, quien se ausentó de la

El presidente conversó via telefono con el entrenador, a horas del debut de la selección en la Copa del Mundo

La presión pública y los desafíos sociales también han influido en el ciclo de

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Pochettino recuerda la carga emocional que vivió como integrante de la selección argentina en la crisis de 2002. “Nos miraban como salvadores de la nación, y eso pesó negativamente en el grupo. Ahora me esfuerzo por proteger a los jugadores de quedar atrapados en ese papel”, señala.

Considera que el fútbol une, genera alegría y amplía horizontes. “Nuestra responsabilidad es construir, no dividir”, sostiene, y resalta la empatía y solidaridad como valores universales del juego.

En su experiencia como argentino en

Cuando Donald Trump le preguntó a Pochettino si Estados Unidos podría ganar el Mundial, su respuesta al presidente estadounidense fue que sí. “En primer lugar, porque lo creo”, afirmó. “Y en segundo lugar, porque cuando el máximo representante de un país pregunta… si yo fuera el presidente y el entrenador no respondiera con la vehemencia que espero, no dijera ‘por supuesto’, lo echaría. Si el entrenador vacila: ‘Este no es mi hombre, traigan a otro’“.

Por lo pronto, el sueño mundialista de la selección norteamericana arrancó con

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